La vecina odiada de As Neves

Marco Groba VIGO

GALICIA

MARÍA LEMA

Una mujer de 62 años ingresó en prisión acusada de matar a una vecina suya, de 67. La Guardia Civil no da el caso por cerrado y busca a un posible cómplice

14 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Los habitantes de las parroquias de Cividad y San Pedro de Batalláns (As Neves) odian y temen a María Purificación Antonio Gregores. Esta conflictiva mujer de 62 años fue detenida el viernes por la Guardia Civil e ingresada en la prisión de A Lama por el asesinato de su convecina Balbina Álvarez Rodríguez, de 67 años. Aunque víctima y acusada vivían a sólo un kilómetro de una entrada de la autovía A-52, el crimen tiene todos los ingredientes de la Galicia rural más profunda. «Era mala, moi mala, e estaba un pouco tola. Todos sabiamos que acabaría matando a algún veciño, pero os xuíces e a Garda Civil non fan nada ata que non hai sangue», relató a este diario Ramiro, el compañero sentimental de la víctima. «Un pedazo de pan» Todos los vecinos consultados ayer por La Voz estaban seguros de que la acusada acabaría matando a alguien. De la víctima dijeron: «Era un pedazo de pan que non se metía con ninguén». María Purificación, que vivía con su hija, su nuera y sus dos nietas en una casa de piedra colindante con la de la víctima, había denunciado y a su vez había sido denunciada por casi todo el vecindario por robos, agresiones, amenazas e incluso un incendio forestal. «Tiña intimidada a Balbina e xa lle dera bofetadas en varias ocasións», afirmó el novio de la víctima, quien dijo que vio a Purificación «en dúas ocasións pegándolle ás súas propias netas ». Otro vecino relató: «Como a denunciamos por prender lume ó monte e testifiquei contra ela nun xuízo contra outra veciña, abalanzouse contra a miña filla máis nova cando iba en bicicleta e atacoulle cunha fouciña». Al parecer, el móvil del crimen fue económico. La víctima acababa de cobrar la pensión y le desvalijaron la casa. Balbina entregaba gallinas y cebada a la acusada y le permitía que sus ovejas pastasen en sus tierras «para que a deixara en paz, pero non era suficiente para ela», dijo su novio. El hallazgo del cadáver El crimen tuvo lugar el viernes 4 de octubre. Un cuñado de la presunta asesina, que no sabía nada de lo ocurrido, fue quien alertó al compañero de la víctima de que no veía a Balbina desde el viernes y de que sus ovejas y gallinas se quejaban de hambre. Ramiro recorrió el kilómetro que separa su casa de la de su novia: «Encontrei a porta aberta e vin que faltaba a tele e que estaba todo revolto. Balbina estaba na habitación, desnuda e tirada no chan entre a cama e a parede, coa espalda para arriba. Estaba fría e cuberta cunha bata e un edredón manchados de sangue». Un equipo del 061 certificó su muerte. El forense apreció que había sido golpeada en la cabeza con algún objeto contundente. La presunta asesina, que acudió al funeral y entierro de la víctima, fue detenida el pasado viernes por la Guardia Civil tras permanecer atrincherada en su casa doce horas. Luego confesó el crimen y condujo a los agentes al cercano lugar en el que había enterrado la televisión y otros objetos de la fallecida. Los vecinos aseguran que tuvo que tener un cómplice, porque sola no pudo mover el cadáver. La Guardia Civil reconoce que la investigación sigue abierta.