Ni rastro de Guillermo Collarte

Pepe Seoane OURENSE

GALICIA

Mañana se cumple el tercer aniversario de su desaparición en Valença do Minho

03 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

A punto de cumplirse tres años, tres larguísimos años de ausencia y orfandad, con la íntima convicción de que seguramente está muerto, asesinado por quienes lo secuestraron o víctima de su delicadísima salud, la familia de Guillermo Collarte se enfrenta a la fatídica fecha del 5 de octubre sumida en la contradicción. Hubieran preferido tachar la fecha, pero la Confederación Empresarial de Ourense y la asociación vecinal Centro no han querido dejarla pasar en blanco: habrá un acto en la CEO y una misa en la iglesia a la que el propio Collarte acudía con la frecuencia, que es propia de un creyente y a donde siguen yendo los suyos. A éstos corresponde hoy el papel de mostrarse serenos como en un funeral cualquiera de aniversario, sabiendo que lo es, pero no lo es, pues no hay un cementerio a donde llevar flores, ni tampoco un certificado de defunción. Y ahí está la parte más dolorosa de la historia. Porque, duele decirlo con esa crudeza, la familia ha perdido la esperanza de encontrar con vida a Guillermo Collarte. El deseo de que alguien llame para pedir un rescate, reunir dinero aquí y allá, se desvaneció hace tiempo. La esperanza, valga el tópico, es lo último que se pierde, pero aquí no se ve la línea del horizonte. Nada de nada. Intento de extorsión Tres años sin noticias de un ser querido, que en un momento desaparece como si la tierra se lo hubiese tragado, debe de ser algo angustioso. Pero si, además, existe un episodio anterior de intento de extorsión y otros más recientes en la misma línea, la vida puede ser un infierno. Y en un infierno se ha convertido. Angustioso es, veámoslo desde la óptica de los hijos del empresario, no tener noticias del padre, pero más doloroso es seguramente saberse explicítamente amenazado, pasar de la duda a la sospecha y haber constatado que también estás en el punto de mira de quienes convirtieron a Collarte en un desaparecido. Saben quién eres, quiénes son los tuyos y donde estás. Sin poder hacer nada. Tres años dan para mucho. Existiendo un intento de extorsión anterior, las dudas son pocas. Aunque nadie llegue a pedir un rescate, la familia tiene claro el móvil. Dinero. Lo primero, desear una salida rápida; que los secuestradores den señales de vida; después, saber algo, lo que sea, pero tener noticias. Ni una cosa ni otra han tenido, al menos en lo que atañe directamente a Guillermo Collarte. Que la desaparición haya sido en Portugal ha complicado, por otra parte, las cosas. La frontera existe. Y se nota esa diferencia, tanto como que el caso está a este lado del Miño provisionalmente archivado y al otro lado sigue bajo secreto sumarial, una situación que en España sería inaceptable por el tiempo transcurrido. Tan incomprensible como, si así se quiere ver, esperanzadora, por cuanto denota que tal vez no esté cerrada la investigación. Tal vez, aunque no se haya palpado resultado alguno.