La Cidade dos Muchachos de Benposta pide amparo judicial para evitar que la Xunta pueda ocupar parte de sus terrenos, a pesar de la sentencia favorable a la Administración
19 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.El cura Silva no ha tirado la toalla. La última resolución judicial sobre los terrenos de la Cidade dos Muchachos, cuya titularidad reclamaba la Xunta, no es suficiente para Benposta. En mayo pasado la Audiencia de Ourense dio la razón al Gobierno autonómico. Ahora Silva dice que pelearán con todos sus medios para evitar la construcción de un campo de fútbol en el recinto de Seixalbo, como parte de un proyecto urbanístico animado por la Xunta y el Concello de Ourense y que el propio Jesús Silva rechazó desde que se conoció el plan. Insistencia A pesar del revés de las resoluciones, Benposta mantiene el pulso. Y ante la posibilidad de que la Xunta intente entrar en la finca, sentencia en mano y aprovechando el nuevo curso, se ha anticipado con un escrito de oposición en el que muestra su intención de seguir pleiteando. Entiende el cura Silva que la última sentencia del Juzgado de Instrucción número 6 de Ourense «tutela únicamente una situación de hecho, no declarativa de derecho», es decir, que aun siendo favorable a la Xunta, sólo significa que «los derechos reales inscritos en el Registro de la Propiedad efectivamente existen y pertenecen a quien figura en el asiento correspondiente». Sin embargo, sostiene que las cuestiones de dominio quedan condicionadas al juicio declarativo «que se promoverá posteriormente». Otra vía judicial La Cidade dos Muchachos anticipa, de este modo, su intención de abrir una nueva vía judicial por el camino del juicio declarativo, para determinar la titularidad de la finca. No son sólo las servidumbres las que se han de delimitar, argumenta el letrado José Luis Carnicero, sino que también se debe ir al fondo del asunto y valorarlo más allá de lo que diga el Registro de la Propiedad. Esto mismo fue lo que sostuvo durante el procedimiento el ex vicepresidente de la Xunta, Xosé Luís Barreiro. Las espadas siguen en alto, la maraña judicial es ahora un poco más compleja y el desenlace parece alejarse.