La falta de acuerdo entre BNG y PSOE en Vigo permite a la oposición imponerse en el pleno

La Voz LA VOZ | VIGO

GALICIA

02 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Una vez más, las diferencias de criterio entre los dos socios del gobierno de Vigo, BNG y PSOE, han provocado que la oposición imponga sus tesis en el pleno municipal. Ayer, ocho concejales del Partido Popular y Manuel Soto, de Progresistas Vigueses, votaron a favor de la apertura al tráfico de la plaza de la Independencia. Los socialistas se abstuvieron y dejaron solos a los siete ediles nacionalistas que abogan por la peatonalización de este espacio. Sin embargo, para salvar la situación, el alcalde de Vigo, Lois Castrillo, está dispuesto a ignorar el mandato plenario y tirar de decreto. A comienzos de agosto firmó uno para cerrar al tráfico la mencionada plaza los fines de semana, festivos y vacaciones. Ayer mismo dijo que sólo modificará el decreto para avanzar todavía más en la peatonalización y acusó al PP de reaccionario. La situación política de Castrillo no es, ni mucho menos, tranquila. Las discrepancias con sus socios son evidentes, sobre todo por la división interna que sufre el grupo socialista. Varios ediles críticos del PSOE no reconocen el liderazgo de Carlos Príncipe y están apoyando abiertamente al candidato a la alcaldía, Ventura Pérez Mariño. Como A Coruña Castrillo también se lamentó ayer de no tener los votos necesarios para llevar a cabo un plan de residuos alternativo a Sogama. «Se eu tivera os votos suficientes, faría o que xa existe na Coruña», dijo en referencia a la planta de Nostián. De esta forma, estaba recordando otra votación en la que el PSOE votó en contra de destinar una subvención de fondos europeos a la construcción de una planta de reciclaje. El portavoz del grupo municipal del PP, José Manuel Figueroa, advirtió al Bloque sobre el sentido de la votación que se adoptó en el pleno de ayer respecto a la plaza de la Independencia. «Espero que haga cumplir el acuerdo plenario», le espetó, al tiempo que le amenazaba con adoptar medidas contundentes si no respetaba la voluntad del máximo órgano de representación de la ciudad de Vigo.