Un enfrentamiento entre vecinos, suscitado por la música alta en un piso de Allariz, acaba con una puerta rota y un enfrentamiento a golpes: uno contra cuatro y todos heridos leves
02 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Sólo quien lo sufre en primera persona sabe lo que pueden llegar a desquiciar unos vecinos ruidosos. Regar la terraza a las dos de la madrugada, o a las ocho de la mañana, no es normal, pero tampoco lo peor. Molesta, puede llegar a seis o siete puntos sobre diez, pero no mata. Pasar el aspirador a esa misma hora ya es más grave, diríamos nivel ocho. Pero Operación Triunfo a todo trapo en el televisor, o la música a volumen tal que permita escucharla en la ducha por encima del ruido propio del agua, ya alcanza la categoría del taladro. Es un diez. El vecino que amarga la vida al ciudadano más tolerante. Es la locura pura y dura. Sin atenuante posible. La verdad es que las obras en el piso de arriba, o en el edificio de al lado, molestan más, muchísimo más, pero qué se le va a hacer. Entra dentro de lo inevitable. Y si un bebé llora, pues estamos en lo mismo. Qué se le va a hacer. Resignación. Al vecino de Allariz Silvestre M.M., sin embargo, se le agotó la paciencia durante la madrugada del domingo. Le saltó el automático, acabó en el cuartel de la Guardia Civil y tal vez llegue al banquillo, acusado de allanamiento de morada e implicado en un caso de lesiones, de escasa relevancia penal, pero incómodo. Tan harto está este hombre, de 39 años, de sus vecinos del segundo que, ante un nuevo episodio, con insultos y música a todo meter, al ver cómo su hijo pequeño se asustaba, se caía de la cama y sufría un chichón, salió de casa, voló sobre las escaleras y se lió a patadas con la puerta de sus vecinos. Tan mala fortuna tuvo, (ah, la calidad, de los materiales), que la madera -o lo que sea- cedió y el pie izquierdo se le quedó enganchado. Sus vecinos son cuatro. Una pareja, de 61 y 53 años, un hijo de 28 y una hija de 18 años. Cuatro contra uno. Hubo sopapos para todos, aunque ninguno sufrió lesiones de mayor importancia. Se quedó en arañazos y algún que otro hematoma. Nada que requiriese hospital. Lesiones leves, según el informe de la Guardia Civil, de las que fueron asistidos en el centro de salud de la villa. La próxima cita, en el juzgado.