Denuncian la sustracción en un supermercado ourensano de zumos y refrescos durante la huelga
24 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.El sistema de avituallamiento de los sindicatos durante la huelga general del 20-J tuvo algunos fallos en Ourense. Quizá sólo así se explique lo acontecido en la tarde de aquel jueves en un supermercado de la capital, hechos que concluyeron con una denuncia por parte de los responsables del establecimiento, quienes ante la policía relataron la desaparición de zumos, refrescos y alimentos varios. Tras permanecer cerrado durante todo el día, el ambiente relajado de la tarde llevó a los encargados del supermercado a decidir la apertura. Eran las cinco y media. Pero la calma chicha era engañosa y los piquetes informativos estaban al acecho. Faltaron minutos para que hiciesen acto de presencia los sindicalistas, cuarenta o cincuenta calculan los empleados. Detrás, cinco policías. Con los nervios a flor de piel, nadie ocupó su puesto de trabajo, mientras el nutrido -o quizá desnutrido- piquete informativo pedía a los empleados que abandonasen el supermercado, cerrasen las puertas y secundasen la huelga. En aquel caos, recuerdan las encargadas, vieron cómo una señora llenaba un carrito de la compra -pulpo incluido-, otros se hacían con cuchillas de afeitar y unos cuantos más se aprovisionaban de veinte botes de zumo, treinta botellas de Coca Cola de dos litros, queso y hasta panceta. Y en la denuncia aún se dice «etc.». Un amago de cierre fue el único recurso para poner fin al asedio, que duró entre 15 y 20 minutos sin que la policía interviniese «y eso que era descarado», señalaba ayer una encargada al referirse al avituallamiento. Los sindicatos ourensanos han recibido la noticia de la denuncia entre la desconfianza y algo de ironía. La constante vigilancia policial, dicen desde CC OO, habría impedido un saqueo de tales características y en base a sus noticias no les consta que se produjesen hechos así. Punto segundo. Unos zumos o unos refrescos después de caminar, gritar y agitar banderas durante más de 17 horas es una anécdota para la magnitud del paro, entienden en la CIG, aunque lo de la panceta parece ser otro cantar. Pero nadie pone la mano en el fuego. Fuera como fuese, quienes estuvieron al lado de los principales piquetes informativos afirman que todo discurrió con tranquilidad y que apenas hubo incidentes, salvo las típicas, tópicas y clásicas discusiones.