Las incógnitas del caso Déborah

El círculo de sospechosos relacionados con la muerte de la joven viguesa se estrecha, pero muchos extremos siguen sin resolverse Mañana se cumplirá un mes desde que el cuerpo sin vida de la joven viguesa Déborah Fernández-Cervera apareciese en una cuneta de la carretera que une Baiona con A Guarda. Ninguna de las incógnitas que rodean el caso de su desaparición y muerte posterior han sido resueltas en estos treinta días, salvo que Déborah no falleció a causa de un ataque violento. El caso parece cercano al menos a una parcial resolución, aunque los primeros resultados de los análisis de su cuerpo podrían no llegar a despejar las principales incógnitas.


«Este es un caso que necesitará una larga investigación y que podría deparar sorpresas para todos», declaró recientemente un responsable policial sobre la extraña desaparición y muerte de la viguesa de 22 años Déborah Fernández-Cervera. Ya ha pasado un mes desde que su cuerpo fue encontrado en una cuneta, diez días después de haber sido vista, en principio, por última vez. El tiempo ha permitido estrechar a los investigadores un poco más el círculo de las personas que pudieron acompañar a Déborah en los últimos momentos de su vida. Pero a partir de ahí poco más, sólo un mar de preguntas todavía sin respuestas definitivas. 1 ¿Hay algún sospechoso relacionado con la desaparición y muerte de la joven? A pesar del mutismo absoluto que desde los órganos judiciales y los investigadores de la policía nacional guardan sobre el caso, sí ha trascendido que en las últimas horas se habría estrechado el cerco sobre la identidad de la persona o personas que estuvieron con Déborah Fernández el día de su desaparición. Desde el momento en el que se encontró el cuerpo de la joven (el 10 de mayo), todas las pesquisas se centraron sobre el entorno social, vecinal y de amistades de la chica y de su familia. Integrantes de dichos círculos han pasado varias veces por la comisaría de Vigo para ser entrevistados y cruzar así sus versiones. Los posibles sospechosos saldrían del citado entorno. 2 ¿Hay alguna pista clara? En los últimos días la policía comenzó la búsqueda de un coche de color azul (cuya marca es ocultada por el momento), después de que trascendiese que un taxista vigués comentase, en la cafetería a la que acude habitualmente, que vio a Déborah Fernández subirse a un vehículo justo en la zona del barrio de Alcabre donde fue vista por última vez antes de su desaparición. La búsqueda del coche, al que según esa versión se habría subido sin aparentemente ser forzada, se extiende a los talleres de la provincia. 3 ¿Han aportado algún aspecto significativo los análisis toxicológicos remitidos desde Madrid? Si el mutismo sobre las investigaciones es altísimo, tras imponerlo así los mandos policiales, no es menor el secretismo que rodea los resultados de los análisis practicados sobre sus vísceras, uñas, pelos y otros elementos por el Instituto Toxicológico de Majadahonda. Los signos de violencia quedan totalmente descartados. Esa circunstancia se apuntó sólo con el análisis visual hecho por los agentes que se hicieron cargo del cuerpo tras ser descubierto por una mujer en O Rosal. Entonces se confundieron con golpes los moratones y falta de rasgos en la cara, que en realidad fueron producidos por la descomposición del cuerpo. Fuentes del caso únicamente han indicado que estos primeros análisis han podido determinar la presencia de sustancias tóxicas en el cadáver, pero sin que se pueda determinar si realmente murió por su efecto. Sin embargo, la falta de una versión oficial impide determinar la veracidad de dicha afirmación, que ya surgió tras las dos autopsias realizadas en su día en Pontevedra. 4 ¿Fue asesinada Déborah Fernández o un cúmulo de desgraciadas circunstancias acabaron con su vida? Ningún responsable del caso se atreve a eliminar posibilidad alguna. El hecho de que su cuerpo no registrase ni una sola evidencia de violencia, extremo que llevó a la familia de la joven a pedir una segunda autopsia al no creer en principio esa posibilidad, complicó aún más el caso. ¿Pudo haber muerto accidentalmente? No se descarta, pero en todo caso habría unos responsables de ocultar el cadáver, destruir y esconder pistas y por lo tanto con responsabilidades directas. Pero también se puede tratar de alguien que obligó o indujo a Déborah a hacer o tomar algo que al final acabó con su vida. 5 ¿Por qué el cuerpo de la joven apareció desnudo? Esa es otra de las grandes incógnitas sin resolver. La persona o personas que depositaron con cierto cuidado el cuerpo en la cuneta (porque ya se considera probado que no fue arrojado) no dejaron en el lugar más que un cordón del chándal que vestía Déborah el día de su desaparición. Pudieron quitarle la ropa para que pareciese que la muerte tuviese un origen determinado. Tal vez, pero la autopsia y los análisis rechazan que sufriera violencia sexual. 6 ¿Fue Déborah asesinada el mismo día en que desapareció? Tampoco está resuelto ese enigma. Sí murió a las pocas horas, pero quizás del día siguiente. La versión de un camarero que aseguró verla en la mañana posterior al día en que se supone desapareció, no goza del absoluto crédito policial. Los investigadores sólo dan por bueno el testimonio de las dos mujeres que dijeron verla hacia las 20.30 horas del 31 de abril a escasos 800 metros de su casa, a la que se dirigía tras hacer footing en Samil en compañía de una prima. 7 ¿Estaba la joven realmente amenazada? Durante febrero Déborah Fernández recibió varias llamadas telefónicas amenazantes. Su familia fue la primera en considerarlas, incluso tras su muerte, como fruto de un error o la acción de alguien con mal gusto. Pero esas llamadas hoy siguen siendo también una incógnita de entre las docenas de preguntas que rodean al caso de Déborah Fernández un mes después de la aparición de su cadáver.

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