Fraga desveló pocos secretos sobre su pensamiento político que no sean de dominio general en Galicia y en España, pero sí contribuyó a animar un coloquio en el que que la dirección de la Escuela de Estudios Políticos de Moscú tenía especial interés. En sus respuestas a las interrogantes abiertas por los atónitos alumnos rusos, Fraga añadió pinceladas de ironía que desentumecieron en repetidas ocasiones las mandíbulas del serio auditorio. «Antes podría ir a la luna» La anécdota que más divirtió a los asistentes tuvo lugar a propósito de la pregunta de un diputado de Siberia que, con cierto tono chusco, confesó de entrada su impacto por el visitante. «Si hace veinte años me dicen que estaría con un ministro de Franco, pensaría que antes podría ir a la luna», espetó. Fraga la cogió al vuelo y aprovechó para la ocasión un chiste que circula estos días por internet y que él mismo calificó de bueno. Franco resucita y se encuentra con un nostálgico del régimen, comenzó a relatar Fraga. El chiste sigue así: el revivido general le pregunta quién gobierna en España y él le responde que Aznar. «¿El periodista?», replica Franco. «No, no, el nieto». «¿Y quién es el portavoz del Gobierno?», insiste el dictador. «Pío Cabanillas». «Ah, ¿mi ministro? Es muy inteligente», inquiere de nuevo. «No, el hijo». Franco continúa preguntando hasta que llega a Galicia. «¿Y quién manda allí?», se interesa. «Fraga», le revela el confidente. «¿Su nieto?», supone el dictador. «No, no, el mismo de siempre».