El Rambo de Barbanza

La Voz

GALICIA

SARA ARES

Un santiagués se fugó de un calabozo de Noia tras derribar dos puertas y hacer un boquete en la pared

23 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Estar encerrado en un calabozo con rejas, ser capaz de arrancar los hierros, romper dos puertas, hacer un boquete en una pared y huir tras robar un coche parece más propio de una película de Rambo que de la realidad. Pero no. Lo que parece extraído de un filme de acción sucedió ayer en Noia. El hábil actor o presunto delincuente, como se le quiera llamar, es el santiagués A. P. M., de 29 años de edad, quien cuenta en su historial con más de setenta detenciones, según consta en el currículum que posee la Guardia Civil. En realidad, el compostelano comenzó a rodar su historia el miércoles, cuando sustrajo un coche en Santiago con el que se desplazó hasta la villa noiesa por la carretera comarcal 543. Eso sí, con una paradita en el camino. Detuvo el turismo en Urdilde para robar en una vivienda. Arrapiñó lo que pudo: unos 40 euros, y justo cuando retomaba el rumbo, la propietaria de la casa lo vio de refilón. Suficiente como para dar a la Guardia Civil una exhaustiva descripción del individuo y del vehículo que conducía, del que constaba una denuncia por robo. Pasadas las tres de la tarde, el intrépido compostelano, que la semana pasada ya hizo de las suyas en varios establecimientos de Boiro, se quitó la máscara de zorro y se apropió de un papel más sumiso. Se escondió en una casa abandonada del casco urbano de Noia y cayó en las redes de la Policía Local, que lo detuvo y le pasó el tema a la Policía Judicial noiesa. El santiagués quedó detenido a buen recaudo en el calabozo municipal. Pero, una vez más, volvió a meterse en su papel de Rambo. Entre la una y las tres de la tarde de ayer, A. P. M. fue capaz de desmontar las rejas de hierro de la celda, cargarse la puerta del habitáculo, una segunda de otra estancia y, por si fuera poco, hacer un boquete en la pared por el que huyó, sin que nadie se diese cuenta. Pero aún tuvo fuerzas para robar un coche en una calle un tanto alejada y emprender la fuga. Al cierre de esta edición así seguía.