Si la flota gallega está indignada por las cláusulas del acuerdo, la principal oposición al acuerdo la han demostrado los pescadores chilenos, que el pasado sábado protagonizaron una violenta protesta en el puerto de San Antonio, localidad situada a 110 kilómetros al suroeste de Santiago de Chile. Los profesionales cortaron la circulación rodada, quemaron una embarcación en la plaza y saquearon varios establecimientos comerciales. Y todo porque creen que el sector pesquero «ha pagado el pato de la boda» y se niegan en rotundo a prestar sus puertos a la flota española, a pesar de que Alvear insiste en que esa autorización no entra en el convenio comercial. Apertura de los intercambios comerciales De poco sirvieron las explicaciones del Gobierno de que se liberalizará el 90% de los intercambios comerciales con el bloque europeo, al que en el 2001 exportaron pescados por 275 millones de euros.