Un rival sin figuras y con la mente en la final de Glasgow

La Voz

GALICIA

ALEXANDRE CENTENO A CORUÑA Raúl, Makeleke, Figo, Iván Helguera... Muchos nombres que faltan en un Real Madrid que llegó ayer por la tarde a A Coruña en medio de una expectación menor a la de otras visitas y, ciertamente, sin mostrar excesiva concentración ante el encuentro de esta noche. En el horizonte, la final de la Liga de Campeones del próximo miércoles. Aunque el despliegue de seguridad que protegió -no se sabe muy bien de quién- al conjunto blanco fue similar al de anteriores ocasiones, lo cierto es que ni el aeropuerto de Alvedro ni el hotel María Pita, en el que se alojó la expedición blanca, presentaban el ambiente festivo que se le supone cuando un equipo de la categoría del finalista europeo se asoma a A Coruña. Apenas dos docenas de aficionados se agolparon a la entrada del cuartel general merengue para no poder casi ni ver de cerca a unos ídolos que, protegidos por sendos cordones de bienvenida, pasaron directamente del autocar a los ascensores, sin casi atender a los escasos curiosos que los aguardaban. Pregunta sin respuesta Quizá en esta actitud esté la respuesta que buscaba Vicente del Bosque cuando durante la rueda de prensa que ofreció comentaba: «No entiendo cómo una ciudad como A Coruña, en la que siempre se trató especialmente bien al Real Madrid y destacaba por sus muestras de cariño hacia esta institución, actualmente existe tanta hostilidad». Aún recuerda el entrenador salmantino las broncas que recibió su equipo durante la última edición del Teresa Herrera. Así se presentó un Real Madrid con muchas ganas de regresar a la capital de España para concentrarse en el partido del miércoles y pocas de jugar el encuentro de mañana, tal y como admite su propio entrenador: «Este choque llega en un momento inoportuno para nosotros, porque hubiésemos preferido estar ya centrados en la final de la Champions. No obstante, trataremos de abstraernos de ese acontecimiento y luchar hasta donde podamos en Riazor. Si llegamos así a este partido es porque nos lo hemos buscado, así que hay que echar el resto», admite serio, como casi siempre, el cordial técnico del finalista español de la Liga de Campeones.