El réquiem de Ricky Martin

La Voz

GALICIA

JESÚS MANUEL GARCÍA CRÓNICA Vecinos de Castro Caldelas pusieron música bailable a todo volumen para espantar a la clientela del tanatorio

07 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

La música acabó con el negocio. Ricky Martin le ganó a los responsos. Cumpliendo sus amenazas, un grupo de vecinos de Castro Caldelas ha logrado arruinar la actividad del tanatorio instalado hace dos años por Jesús Pardiño y Víctor Díaz en el número 20 de la calle del Padre Feijóo. Su estrategia consistió en poner música bailable a todo volumen mientras se celebraban los velatorios. Fue infalible. Los vecinos desistieron de despedir allí a sus seres queridos para evitar situaciones violentas; y los empresarios, con los bolsillos vacíos y considerando que se les había impedido el derecho al trabajo, pusieron el asunto en manos del juez de Trives. El velatorio recibió licencia municipal en el año 2000 y a ella le siguieron un buen número de alegaciones. Los vecinos se oponían a tener el servicio funerario en el bajo del edificio donde viven, pero fueron más allá y ahora tendrán que responder ante el juez. El proceso se sigue contra Luis y Presentación Amaro. Los socios del velatorio les acusan de haberles asustando a los clientes, de anunciar en los medios de comunicación su táctica musical, y de haberles causado importantes perjuicios económicos, una vez que la inversión para el negocio ya estaba hecha y éste no pudo salir adelante. No se habla en la denuncia de una cifra concreta de pérdidas, pero los cálculos apuntan a decenas de miles de euros, teniendo en cuenta el índice de mortalidad registrado en los últimos dos años en esta comarca ourensana, caracterizada por una población muy envejecida. Sí se detalla el espanto de los familiares de los difuntos al escuchar los ritmos caribeños a través de unos altavoces que los vecinos de arriba llegaron incluso a sacar a la ventana. Eso sí, cuando el velatorio concluía la música dejaba de sonar.