Los socios de la cofradía contrarios al patrón permanecen encerrados en el Concello desde el lunes Dos fantasmas, el del reciente conflicto de la cofradía de Mugardos y el de los «okupas» colgados de un edificio en Barcelona, pasearon ayer por la plaza de España de Ferrol. Dos de los percebeiros encerrados en el Concello desde el lunes en demanda de un permiso de explotación emularon a los catalanes en una acción que acabó con el rescate de los bomberos.
02 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.El operativo sorpresa comenzó a las nueve de la mañana, con una vigilancia exhaustiva del edificio de Servicios Múltiples de la Xunta. Había que tener todo atado y preparado para el momento de la llegada de los dos percebeiros que, cerca de la una, se colgarían desde el sexto piso del inmueble. El motivo no era otro que el de hacerse ver, llevar a la calle la protesta que mantiene a ocho trabajadores de la Cofradía de Ferrol encerrados en una sala del ayuntamiento desde el pasado lunes. Reclaman un puesto de trabajo, lo que pasa necesariamente por invalidar la decisión del cabildo de dejarlos fuera del plan de explotación del percebe para este año. Este acuerdo, además, fue refrendado por la asamblea de socios del pósito, que acordó expulsar a estas ocho personas. Así, a la una de la tarde, las cristaleras del edificio administrativo, a la altura de la delegación comarcal de Pesca, se convirtieron en un improvisado acantilado, con percebeiros, pero sin percebes. La protesta se prolongó durante dos horas, animada por consignas contrarias a la actuación de la cofradía y con llamadas al conselleiro López Veiga. La voz cantante la llevaban los delegados sindicales de la CIG y el resto de los percebeiros que se oponen a la gestión del patrón mayor, Bernardo Bastida. Los trabajadores del edificio de usos múltiples echaron cerrojo a las puertas de acceso al inmueble. Sólo entraban en él las personas con cita previa. El tiempo pasaba y llegó el cansancio. Uno de los percebeiros comenzó a sentirse mal y la policía local avisó a los bomberos para el rescate. En cuanto los dos muchachos pisaron tierra firme, los agentes autonómicos los identificaron: eran Juan Fraga López y Javier Castro García.