La «decepción» electoral asumida en el documento político constituye el punto de arranque del nuevo BNG En política se ha dicho que lo importante no es quién es quién sino quién está con quién. Los preludios de la décima asamblea del BNG han servido para revelar una lucha interna por el poder, antes larvada porque Beiras goleaba en las urnas. Con la «decepción» electoral reconocida en la ponencia política, los nacionalistas aspiran a terminar con el resistencialismo y salir reforzados de la asamblea para afrontar las municipales. Las bases piden «aggiornamento», participación, menos partidos y más independientes. Mayor ósmosis social y menos prejuicios. Este es el reto.
26 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Los nacionalistas saben que si quieren remontar en las urnas tienen que llevar hasta las últimas consecuencias el famoso arte de lo posible y penetrar en la sociedad con absoluta naturalidad. Sus ponencias en esta décima asamblea constituyen un desiderátum en este sentido, pero las dificultades para trabar sin ruidos una ejecutiva de consenso han originado un nubarrón de tal calibre que tan sólo podría disiparlo, siquiera mínimamente, la incorporación de los caídos en el Consello Nacional. El BNG quiere dialogar por doquier pero, tras doce años de resistencialismo antifraguista, cuestiones tan elementales como el escenario, el cuándo y el cómo de ese diálogo presentan dificultades. ¿Pide el BNG algo excepcional en su ponencia política? No necesariamente. Que se respete y utilice el concepto de Galicia como nacionalidad histórica, que ya figura en la propia Constitución, y que hace años suscribe con todas las consecuencias el nacionalismo catalán. Reclama que Galicia esté presente en las instituciones europeas. Fraga y Touriño también lo aprueban. Estado plurilingüe, plurinacional y pluricultural... Lectura más abierta de la Constitución... Reconocen los nacionalistas que tienen que asumir una mejor comprensión de las circunstancias políticas para avanzar, en esta nueva etapa de búsqueda y captura de voto. Pero quizá el éxito del avance radique más en aspectos sociales. De momento, y merced a los independientes, ese cincuenta por ciento que siempre sale perdiendo, ya piensan en hacer más vida social y acabar con la endogamia.