La transformación de la pirámide poblacional de Galicia va a acompañada de una modificación de la estructura del gasto de los hogares y de los consumidores. Un informe de Caixa Catalunya sobre el progresivo envejecimiento de la población española explica que los gastos en educación, vivienda, electrodomésticos o vehículos de motor -típicos de los jóvenes- serán sustituidos por nuevas necesidades como atención a las personas mayores, sanidad u ocio. Ese documento advierte que el envecimiento progresivo de la población estancará también la construcción de viviendas. La estructura del mercado laboral experimentará igualmente cambios importantes. El descenso de la natalidad en Galicia, iniciado a principios de los ochenta, implica la reducción del número de personas que se incorporan al mercado laboral a partir del 2005. Si la estructura productiva de Galicia mantiene la demanda actual de trabajadores es posible que se produzca un déficit de mano de obra. En el libro Avellentamento demográfico e consecuencias socioeconómicas se explica que esto puede originar un aumento de los salarios debido a la menor competencia por el lado de los demandantes de empleo. Además, se produciría un aumento de la edad media de la mano de obra, con el consiguiente incremento de los trabajadores experimentados y una mayor productividad. Junto a esta visión existe la posibilidad de que se deba recurrir a la población inmigrante. El problema, para el economista Fernando González Laxe, es si ésta es o no cualificada, ya que los trabajadores menos preparados cambian de residencia con más facilidad en busca de un trabajo mejor.