JUAN C. MARTÍNEZ ÉCHE O QUE HAI Un camionero se atasca en O Grove buscando A Toxa, cuando debía ir a la fábrica de La Toja en Culleredo
20 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.No es la primera vez ni será la última. Un camión enorme, eso que se llama un tráiler articulado, se quedó literalmente encajonado en las calles más estrechas de O Grove por falta de información y por fiarse de una señalización viaria que a veces conduce al error. El transportista venía de Portugal. Su destino, La Toja, pero no la isla (A Toxa), sino la fábrica de cosméticos que la marca La Toja tiene en el polígono de Alvedro, municipio de Culleredo, al lado del aeropuerto de A Coruña. Casi acierta: el error es de más de cien kilómetros. El conductor del veiculo longo se dejó guiar por las señales de carretera que lo mandaban a La Toja y así pasó de autopista a vía rápida, de vía rápida a carretera normal, de ésta a vía urbana y por fin a callejas tan anchas como el camión, de esas que cuando vas de vinos con los amigos tienes que caminar en fila india. La policía municipal tuvo trabajo abundante para sacar el tráiler encajonado en las callejones grovenses. Bastante menos tardaron los agentes en sacar de su largo error al camionero despistado. FIESTA PORQUE LO PIDE EL CUERPO. Los munícipes gallegos andan locos buscando símbolos a los que dedicarles una fiesta anual. Y si buscas como loco, lo que encuentras son cosas raras. Se comprende lo de la lamprea y lo del vino albariño, pero hay otras celebraciones gastronómicas, como la de la parrillada mixta o la del pincho moruno, que ya no caen tan de cajón, ni tienen una temporada clara, ni están tan ancestralmente ancladas en las tradiciones del lugar. Contra este eclecticismo, los sensatos vecinos de Curtis celebran lo que hay que celebrar, porque con este tiempo el cuerpo pide fiesta: hoy comienza la Feira da Primavera. La primavera se celebra en toda Galicia desde aquellos tiempos remotos en que para organizar un baile había que hacer bajar de los árboles a los bailarines. Así que razón histórica no falta, como tampoco faltará que comer (ternera ó caldeiro, principalmente, que en aquellas alturas se cría buena carne) y exposiciones de flores, de plantas ornamentales, de productos forestales y de técnicas y utensilios para la jardinería.