LOIS BLANCO LÍNEAS SECUNDARIAS
19 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.A falta de un estudio del CIS sobre la materia, hay que fiarse del ojo. Y cuando se echa un ojo a las calles de Oroso se ve lo mismo que se veía hace un mes. Los taxistas siguen siendo taxistas y ningún aficionado del bar ha sustituido el tinto de barril por el Pesquera. La gente no es más feliz que antes; lo es igual, a pesar de la moción de censura que iba a acabar con el desgobierno municipal. La sustitución de alcalde se justificó por el bien de los ciudananos. Porque son muchos los políticos que pronuncian el nombre del ciudadano en vano cuando necesitan lavar la conciencia. Oroso es el mismo Oroso. Si bien el actual tiene paralizadas sus obras por una orden de la Xunta posterior a la pérdida de la alcaldía por el PP. Más allá de establecer ahora otra relación que no sea la pura coincidencia entre el cambio de gobierno y la paralización de las obras, la moción sirvió, al menos, para medir la capacidad de reflejos de Touriño. El socialista, por una vez, estuvo ágil. Expulsó del partido a los ediles que lograron el poder con el apoyo de dos tránsfugas del PP. En el intento de moción de Castroverde, a quien se mide es al PP de Fraga y Palmou. A pesar de que expulsar a quienes pacten con tránsfugas es su única opción si quieren demostrar que respetan los acuerdos, se han pasado la semana deshojando margaritas.