Un pasillo subterráneo de medio kilómetro unirá los edificios de la Cidade da Cultura

REDACCIÓN SANTIAGO

GALICIA

El vial, de nueve metros de ancho, permitirá la entrada de los suministros transportados por carretera en cada recinto Una vez que ha echado a andar la residencia presidencial en el barrio de Casas Novas, la vista del Gobierno autonómico vuelve a centrarse en el gran proyecto de la presente legislatura en Santiago, la Cidade da Cultura. La Xunta informó ayer que el complejo arquitectónico contará con una importante galería de servicios subterránea que medirá más de medio kilómetro y que conectará los edificios principales. Es uno de los últimos pasos para empezar a colocar las primeras «piedras» de los distintos contenedores culturales. De momento, la fecha que se sigue manejando como horizonte es el 2004.

28 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Aunque con dificultad, comienza a entreverse la distribución de los edificios principales de la Cidade da Cultura gracias a un corredor subterráneo de 525 metros que tendrá siete metros de alto y nueve de ancho. Su función será comunicar los puntos más importantes, permitir la entrada de mercancías y facilitar la instalación de suministros de gas, electricidad, agua, ventilación o sistema antiincendios. Esta galería de servicios, que ya se encuentra en construcción en estos momentos, supondrá una inversión de 5,3 millones de euros, cerca de novecientos millones de pesetas. Las obras fueron adjudicadas a las empresas Necso-Entrecanales y Cubiertas e Construcciones Paraño SA y está previsto finalizarlas en el mes de junio. Sistema de drenaje Cada edificio tendrá en sus sótanos zonas de carga y descarga que facilitarán la circulación en superficie, solucionando así uno de los mayores problemas que tienen los recintos museísticos y los destinados a grandes espectáculos que requieren mover importantes cargas. Por debajo de la galería habrá un sistema de drenaje que permitirá la evacuación de las aguas superficiales y un colector de hormigón con capacidad suficiente para evacuar las aguas residuales de todos los edificios. El gran corredor subterráneo que se está ejecutando en la actualidad consiste en una estructura de hormigón armado, a modo de túnel, con una altura interior a través de más de medio kilómetro de unos siete metros -lo que permitirá un gálibo libre de cinco metros sobre la calzada- y una anchura de nueve metros, que posibilitará la entrada y las maniobras de giros para camiones con remolque. El espesor de los muros oscilará entre 0.75 y un metro. En concreto, el corredor subterráneo constará de una vía de acceso, dársenas en cada uno de los edificios y un vial de comunicación entre estas dársenas. De cara al futuro está prevista la posibilidad de ampliar esta galería con una dársena adicional que permitirá llegar a dos edificios más que podrían construirse en el futuro. El diseño ideado por el arquitecto Peter Eisenman para materializar el complejo cultural se inspira en la configuración urbana del casco histórico de Compostela y en la propia forma de vieira que ha calado en la cultura jacobea como icono del peregrino. En las próximas semanas, el polvo y la tierra empezarán a dejar paso al cemento que definirá el esqueleto de la ciudad. Después, la gran protagonista será la piedra del país, material con el que se construirán incluso los tejados de los edificios. Con la piedra gallega, el agua y la vegetación cobrarán tanta presencia en el complejo como las propias construcciones, que estarán casi finalizadas en el 2004 si se mantienen los plazos previstos. De momento, Eisenman sigue cumpliendo su compromiso de seguir de cerca las obras y cada cierto tiempo aterriza en Santiago para controlarlas.