IMPUNIDAD

La Voz

GALICIA

LOIS BLANCO LÍNEAS SECUNDARIAS

27 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

El extranjero que recorre Galicia sin abandonar el asfalto interpreta que atraviesa una comunidad industrializada. Observa columnas de humo y deduce que surgen de fábricas ocultas que reparten riqueza. Las ilusiones ópticas no son exclusiva del desierto. Las hectáreas quemadas en Galicia con los primeros sofocos primaverales serán mil o diez mil en virtud de la rapidez y capacidad de los medios de extinción. Pero los montes seguirán ardiendo mientras sus autores permanezcan impunes. Al margen del paisano que para quemar unos rastrojos se lleva por delante 400 pinos, el incendiario es un delincuente común que busca su interés personal con la destrucción de la propiedad ajena. Como ocurrió en el ámbito de la salud con la medicina preventiva, el combate contra los incendios requiere completarse con un esfuerzo sobre la causa: el incendiario. Sin embargo, frente a lo que ocurre con los tirones a las señoras que pasean por la calle, la presión social sobre las fuerzas de seguridad responsables de detener al autor intencionado de un incendio no existe. Porque tampoco existe la conciencia de que la destrucción de los bosques es una expresión de inseguridad colectiva. Quizá querramos ofrecer a los turistas del futuro las mismas ilusiones ópticas que producen los desiertos de Matmata.