LOIS BLANCO LÍNEAS SECUNDARIAS
18 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.El Tribunal Constitucional ha dejado al BNG sin el grupo parlamentario que tampoco le otorgaron los electores. La resolución llegó acompañada de una estela de reacciones de incontinencia previsible: el Estado de Derecho no existe y una mano negra domina los designios de los ciudadanos sin un contrapoder que contenga su ambición. Rancio. Si los dirigentes del BNG creen en lo que dicen, su primera reacción debería ser un aquelarre para conspirar contra el supuesto instigador de la decisión del Constitucional. ¿De quién se trataría? Del nuevo aliado de Beiras: Fraga. Él fue el primero en dictar sentencia cuando conoció la pretensión del Bloque de constituir grupo parlamentario con la cesión de dos diputados de PNV y CiU. Llegó hasta el extremo de anunciar antes que la Mesa de la Cámara que el Congreso rechazaría la propuesta. Incluso -memoria, maldita memoria- apeló a su condición de ponente Constitucional para aventurar que, cual buen conocedor de la Carta Magna, el máximo tribunal daría calabazas al BNG. Con igual vehemencia defendía el derecho de Aznar a conceder a sus aliados de Coalición Canaria grupo parlamentario con tres diputados prestados de UPN. Pero en estos tiempos de mudanza, quizá el BNG confía en que Fraga eleve un recurso a Estrasburgo contra la decisión del Constitucional.