DEPORTIVO
10 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Los jugadores del Deportivo recorrieron el pasillo vallecano de honor para los campeones de Copa y el público atravesó el de los aplausos a su equipo al de la ira contra López Nieto. El público intuyó demasiada blancura en el hombre de negro y se vio obligado a alternar cánticos deportivistas con canción protesta. Al final del pasitro triunfal, la grada se tropezó en el colegiado. Orden en la parrilla de salida del homenaje: Mauro -cómo no, pole position-, Makaay, César, Amavisca, Capdevila, Djalminha, Pandiani, Duscher, Héctor y Molina. Y una vez más sonó Queen para the king, el We are the Champions para el rey blanquiazul. Debía de estarse bien el el círculo central. Uno de los hijos de Djalma, arrullado por el «campeones, campeones» y el «Dépor, Dépor», prefería quedarse por allí a tomar parte en la fotografía de rigor. Curiosamente, cuando desde megafonía se recordaba el trío arbitral, se extendía la brisa alegre del Yo te quiero dar. Las pancartas se repoblaron con el prefijo favorito: SuperDépor, SuperMauro SuperJabo... Entre los Riazor Blues maxmix habitual de anticentralismo, recuerdos para Vigo y Madrid, Rianxeira y «Makaay te quiero». El gol de Pandiani fue celebrado como si se hubiera cobrado el tercero ante el Real Madrid. Poco tiempo después del estallido de Riazor, López Nieto le mostró la roja a César y expulsar la fiesta general. El central ocupa el número uno en el ranking de expulsados más aplaudidos. El aplausómetro se puso a cien con la salida del equipo, el gol de Padiani y la entrada de Sergio en el campo. Los otros estados de unanimidad de la grada llegaron con los «fuera, fuera» dedicados al colegiado. Menos mal que desde megafonía ya se había ofrecido en el descanso la fórmula del consuelo contra agravios con el Vivir na Coruña que bonito é y que se había dicho que «esta vez sí, los jugadores del Deportivo van como motos». Y que la Copa salió al final.