La misión de Abdalhasib Castiñeira

Pablo González
PABLO GONZALEZ A CORUÑA

GALICIA

Un gallego convertido al Islam recauda fondos en los Emiratos Árabes Unidos para construir la mezquita de Granada Al otro lado de la línea telefónica se oye la llamada a la oración de los almuédanos de Dubai, la capital de los Emiratos Árabes Unidos (EAU). Abdalhasib Castiñeira, de 48 años de edad y natural de Pontevedra, lleva dos años en los Emiratos Árabes como embajador de la Comunidad Islámica en España, de la que fue portavoz y también presidente. Ahora, su principal misión en este país es recaudar fondos entre los potentados emires del petróleo para construir la mezquita de Granada. «La fase de captación de fondos ya la hemos terminado, y creo que dentro de poco podré volver a España», asegura. El presupuesto del templo, que se va a construir en el barrio granadino del Albaicín, es de más de 1,8 millones de euros, es decir unos 300 millones de pesetas.

03 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Al recibir la primera llamada de La Voz, Abdalhasib se disculpa. Es la víspera del Eid al-Ahda, la fiesta del sacrificio del cordero, y él tiene que cumplir con sus obligaciones religiosas. Una hora más tarde, concluidas sus labores, se reanuda la conversación. Abdalhasib (que significa siervo de Hasib, uno de los nombres de Alá) lleva dos años en los Emiratos buscando financiación para construir la mezquita de Granada. Aunque el dinero corre como ríos de oro por las calles de Dubai, Castiñeira confiesa que la labor no ha sido nada fácil. «Tuvimos grandes problemas para conseguir las licencias de urbanismo y después vino la oposición de los vecinos. Y es difícil convencer a alguien, aunque sea un emir, de que invierta en algo incierto», comenta. Tras veinte años de sinsabores, sin embargo, el sueño va a hacerse realidad, pese de la oposición de importantes sectores vinculados a la Iglesia católica española. Ocho hijos Abdalhasib tiene ocho hijos de distintos matrimonios. Todos musulmanes, «aunque cada uno a su estilo», matiza. Uno está aprendiéndo el Corán de memoria. «Los Emiratos no son un buen lugar para los niños; apenas hay naturaleza y es un país un poco extraño», dice. Abdalhasib tuvo allí su última hija, una niña de ocho meses que se llama Amina, que en árabe quiere decir «digna de confianza». «En Europa es donde mejor se está y creo que el desafío de ser una minoría religiosa en un país occidental es muy gratificante», añade. De todas formas, Abdalhasib hace un balance positivo de su paso por Dubai. Ha mejorado su árabe y ha conseguido «buenos resultados diplomáticos» con los emires. Sin embargo, confiesa que es una víctima más de la morriña, como cualquier gallego, y que aún le tira la casa de aldea que su padre tiene en la localidad de Cruces. Aunque desde que se convirtió al islam en la ciudad de Londres, allá por el año 1977, las visitas a su tierra se han producido en muy contadas ocasiones. Sobre el terrorista Bin Laden, sus ideas son muy claras. «Es una creación de la CIA; cuando ya no les sirve, tienen que eliminarlo», dice convencido.