Demasiado mujer para ir al colegio

Elisa Álvarez González
ELISA ÁLVAREZ SANTIAGO

GALICIA

La familia de una joven gitana de catorce años la retira del instituto alegando que va a casarse «Va pa quince en mayo». Por ahora sólo tiene catorce años y cuerpo de mujer. Un cuerpo que le ha costado los estudios. Su familia, de etnia gitana, decidió a finales de octubre que era muy mujer para ir al instituto con sus compañeros payos, y esgrimió en el centro que iba a casarse.

02 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Pero a Estrella le gustaban los libros. Su capacidad para aprender le auguraba un futuro brillante. No es la única en Galicia. Mientras un pañuelo en la cabeza de una niña marroquí levanta los cimientos de la sociedad, las jóvenes gitanas dejan de escolarizarse en la adolescencia debido a las tradiciones de este colectivo. Una situación que se mantiene al margen de la ley, que obliga a estudiar hasta los dieciséis años. El abandono de las jóvenes gitanas se produce en la adolescencia, y obedece a varios motivos. En ocasiones, para cuidar de los hermanos pequeños mientras los padres van al mercado; otras veces son ellas mismas las que acuden a las ferias o, simplemente, llega una edad en la que el padre no quiere que entren en contacto con los chicos payos. Estrella es sólo un caso, y desde luego, no el más grave. Su madre, también Estrella, destaca con orgullo lo bien amueblada que está la cabeza de su hija, pero en su caso asume como parte de su religión y forma de vida que las jóvenes dejen de estudiar. Distan mucho de ser reservados. De hecho, la puerta está abierta y contestan con naturalidad: «Al principio nos tuvimos que ir con la venta ambulante, y no pudo ir al instituto. Después su padre y su abuelo no quisieron. Sobre todo su abuelo». Es él quien al acudir al culto evangélico y ver que todas las chicas de la edad de Estrella ya no van al instituto pregunta: ¿y por qué tiene que ir tu hija?. Caso atípico Y es que el caso de esta chica es atípico en la etnia gitana, pero por haber llegado tan arriba. Pese a las palabras de la Administración, su propia madre asegura que es la única adolescente del barrio que ha llegado a tercero de ESO, el resto prácticamente ni alcanza el instituto. Su hermana mayor obtuvo el graduado escolar en el centro Chavós de Santiago, «y fui la única. Otros estudiaron costura o así, y yo decidí sacarme el graduado», señala. Sin embargo, matiza que fue Estrella la primera que dejó de ir a clase, y luego su padre -y abuelo- resolvieron que dejase definitivamente los estudios. Desde la asociación Chavós, que trabaja con el colectivo gitano, señalan que tras hablar con la familia, incluso se utilizan mecanismos de presión para que recapaciten, pero aunque en teoría existe un procedimiento legal, en la práctica, si el padre no quiere, es complicado que el alumno vuelva a clase. La excusa para dejar el instituto es a veces la boda. Por el momento, Estrella no está casada. Tampoco parece que sea una opción a corto plazo, aunque reconocen con franqueza: «Ya sabes, nosotras nos casamos antes que vosotras». A Estrella madre no le hubiese importado que terminase el curso, «pero su abuelo...». Estrella hija ya está contenta con su nueva forma de vida. Al preguntarle si volverá al instituto, surge de nuevo el nombre de los hombres de la casa. No parece fácil. Una ley obliga a Estrella a estar escolarizada. Una tradición se lo impide. En el instituto echan de menos a Estrella.