ANXO LUGILDE ANÁLISIS
23 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Para bien o para mal, el BNG es una organización genuinamente gallega. Como la mayoría de las grandes empresas empresas de este país, el Bloque es en su vida interna hermético, casi clandestino, por más que tímidamente afronte su particular glasnost. Como la tierra en Galicia, el BNG está dividido en leiriñas, en partidiños. Y como ocurre en cualquier ámbito de la sociedad, todo lo que sucede dentro del BNG se puede interpretar de varias maneras, sobre todo en un proceso de cambios como el actual que modifica estructuras diseñadas hace dos décadas. Los beiristas sostienen que han ganado, porque el cargo de su líder, el portavoz nacional, se convierte por primera vez en una estructura de poder dentro del Bloque. En cambio, la UPG asegura que con el coordinador de la ejecutiva «se inicia a transición no Bloque», por lo que vencerían sus tesis de ir preparando el relevo. Para completar el empate, desde ambos bandos se apunta a Anxo Quintana como más que posible dueño del nuevo puesto. Quintana puede ser el piloto, pero la UPG y Beiras pugnan por dirigir esa transición en un combate largamente aplazado que acaba de comenzar. No hay victorias por K.O., sino tomas de posiciones para el siguiente round, el debate en las comarcas. Por ahora, ni Beiras ha tirado la toalla ni la UPG se ha recatado en mostrar públicamente que sigue en pie de guerra.