El volcán de Teo entró en erupción poco después de los últimos comicios municipales. Las discrepancias en el seno del grupo constituyeron la primera de las brechas que teñirían de negro la historia de un gobierno salpicado siempre por la polémica. Las denuncias y visitas al Comité de Derechos del PP por parte de tres de sus concejales se convirtieron en una constante que acabó con la suspensión de militancia de dos de ellos. Los ediles acusaron al regidor de falsificación de actas, falta de transparencia en sus actuaciones y pelotazo urbanístico. En marzo de 2001, la Xunta tumbaba las normas subsidiarias y casi un año después paraliza la construcción en el municipio. Para la oposición, el fantasma protector de Armando Blanco permanece vivo y el posible dilema sobre su destitución sigue siendo una incógnita. Pero Blanco permanecerá en el sillón de alcalde.