«CELTA EXTRA»

La Voz

GALICIA

LOIS BLANCO

31 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

La culpa fue de los suevos. Dividieron este país hace doce siglos en parroquias e impregnaron la mentalidad del minifundio en los cerebros de los gallegos. De lo demás se encargó la genética, que por razones aún desconocidas, colocó históricamente en el poder a descendientes directos de ese pueblo germánico enamorado de lo minúsculo. Una pasión amorosa que todavía hoy impera en administraciones con vocación de taller mecánico de carretera comarcal: se hacen parches, se estira la chapa abollada y se limpian bujías. Pero quizá el mal de males haya sido la falta de orgullo y de amor propio. Si la autoestima del gallego era en tiempos objeto de multa, quién iba a lanzar el desafío de utilizar los símbolos de identidad para influir en la balanza de importaciones y exportaciones. Irlanda también se nos ha adelantado en creer en sí mismos. Ahora vamos a rebufo. Y aunque nuestros músicos sean mejores que los de la isla, carecen de su estructura empresarial y de sus redes de márketing. Y así con todo. La exportación de nuestra identidad se ha quedado en las pócimas caseras del druida Aneiros y en los cigarrillos Celta Extra. Menos mal que siempre estarán ahí los suevos para echarles la culpa.