El crimen, cometido en julio, provocó la huida de familias de la misma etnia a Galicia por miedo a una venganza Las policías española y portuguesa han detenido en Portugal al lucense Manuel García Hernández, «El Tío», de 73 años, como uno de los autores del homicidio de un matrimonio en el poblado gitano de Pozo del Huevo (Madrid) cometido el pasado verano. Tras aquel crimen, decenas de gitanos residentes en la capital de España huyeron hacia Galicia por miedo a que los familiares de las víctimas, que fueron acribilladas a tiros, quisiesen vengarse. En el momento de la detención, El Tío, natural de Lugo, portaba un documento de identidad portugués.
27 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Manuel García Hernández escondía en su domicilio portugués de Soito una pistola y dos revólveres, además de numerosa munición, dinero en metálico y 88 gramos de cocaína, localizados en el registro practicado por la policía lusa. Los hechos que se le imputan al detenido ocurrieron en la madrugada del 3 de julio en Madrid. El matrimonio formado por Emilio Montoya, de 30 años, y Rocío Iglesias, de 32, se dirigía en una furgoneta a su chabola del poblado de Pozo del Huevo. Tres personas, que esperaban en la oscuridad armados con pistolas y escopetas, dispararon contra la pareja sin cruzar palabra. La crueldad de los agresores quedó de manifiesto porque las víctimas fueron rematadas en el suelo con las armas blancas y porque toda la secuencia ocurrió en presencia de las dos hijas del matrimonio, la mayor de nueve años, y la pequeña un bebé de meses. La policía identificó a las pocas horas a los presuntos autores como Manuel García, de 73 años, con numerosos antecedentes por tráfico de estupefacientes y delitos contra la propiedad; a su hija María del Pilar, con antecedentes por atentado a agentes de la autoridad y homicidio en 1995, y al marido de ésta, José Jorge Dos Anjos, con un historial de robos, falsificaciones, tráfico de drogas y homicidio. Los tres presuntos autores ocupaban una chabola contigua a la de las víctimas, de la que habían recogido sus enseres previamente. Después del crimen, los tres huyeron en una furgoneta. La policía supo que un hijo de Manuel, miembro del clan de los Gallegos, había muerto en una reyerta con el clan de los Mosqueteros, con los que los fallecidos tenían parentesco. Esto y discusiones relacionadas con la venta de drogas parecía tener enfrentadas a las familias. Los agentes encargados de la investigación hicieron las gestiones necesarias para que se emitiera una orden internacional de búsqueda y detención de los sospechosos. Desde el principio se creyó que podrían ocultarse en Portugal. Las investigaciones siguen abiertas para lograr el arresto de la hija y el yerno de El Tío, acusados de ser coautores del crimen.