Una de las ponencias más polémicas que la dirección nacional del Partido Popular prevé aprobar en el congreso que se celebrará finales del próximo mes de enero es la que se refiere al modelo de Estado para el siglo XXI, y en la que, según los términos en la que está redactada, se descarta cualquier modificación del Título III de la Constitución, referido a la composición y funciones de las Cortes Generales. En ese sentido, la conversación entre Manuel Fraga y José María Aznar podría contribuir a acercar posturas entre Galicia y Génova, ya que la delegación gallega tiene previsto defender la vieja propuesta del presidente fundador del Partido Popular de convertir el Senado en una verdadera cámara de representación territorial, una reforma que obligaría a modificar el Título III de la Carta Magna y, por ello, a negociar con otros grupos políticos para obtener un respaldo parlamentario suficiente. Reticencias del presidente del Gobierno Sin embargo, en una época en la que el Partido Popular promociona en todos los foros sus recién elaboradas tesis del patriotismo constitucional como instrumento de batalla política en el País Vasco, y en plena etapa de tensión con los socialistas tras el viaje a Marruecos del secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, el presidente del Gobierno parece poco dispuesto a aceptar una postura que bien podría confundirse con los argumentos federalistas que maneja el PSOE y que, además, obligaría al PP a buscar el consenso con la oposición.