FÚTBOL El Madrid no sólo salió vivo de su campo negro , el Heliodoro Rodríguez, sino que se llevó una victoria afortunada (0-2) que le coloca como líder provisional, una clasificación que hace un mes ni soñaba.
09 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.El triunfo de ayer demuestra que el equipo madridista está en racha, y que, aún jugando discretamente, es capaz de ganar con eficacia. El resultado es injusto porque, sobre todo en la segunda parte, el Tenerife mereció mejor suerte. La clase blanca pudo con la entrega del Tenerife. Pero en el resultado la fortuna jugó una baza fundamental en un partido repleto de tensión, con muchas faltas y escaso de buen fútbol. El Tenerife no mereció perder. Hizo tantos más méritos que el Real Madrid, que en la segunda parte sufrió un bajón increíble, con todo el equipo dedicándose a contener apuradamente. El Tenerife salió con una alineación muy ofensiva, en parte obligado por las bajas. Pero su juego careció de ataque en el primer tiempo, aunque en el segundo dominó al Madrid a base de empuje y buen juego. Al menos consiguió que los visitantes no se sintieran cómodos y no pudieran así desplegar su habitual juego de toque y precisión. A Zidane casi ni se le vio. Lo mismo que a Raúl y Morientes. Figo sí que se notó que estaba en el campo, no por lo que hizo, gris como sus compañeros, sino porque casi siempre estaba tendido en el suelo por las muchas faltas que recibió. La defensa madridista, a veces todo el equipo, pasó muchos apuros, pero el conjunto local careció de acierto en el remate y en otras ocasiones Casillas salvó a su equipo. Del Bosque vio tan mal la situación, que sustituyó a Morientes y puso a Solari para aguantar el marcador. Al final, marcó Figo de penalti muy dudosa, porque Hierro y Lusenhoff se agarran mutumamente.