03 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.
A pesar de su retirada de la campaña, la flota gallega que faena en aguas del Cantábrico permanecerá al lado de los pescadores de las demás comunidades a la hora de aplicar medidas de presión. Aunque hasta ahora prevalece la vía diplomática y presionarán al Gobierno para que garantice su seguridad, los españoles no descartan pagar a Francia con la misma moneda e impedir la importación de su pescado: «Non deben olvidar que o 90% da súa anchoa se vende nos nosos mercados», recordó Francisco Ayaso. La pesca de anchoa comienza para unos 50 barcos gallegos a mediados de abril y la mayoría acaba en septiembre.