La psicosis mundial generada en los aeropuertos tras los atentados del 11 de septiembre ya tiene nuevas consecuencias al otro lado del Atlántico. Los centros de control de pasajeros de los aeródromos gallegos han incrementado notablemente el control de todos los equipajes, y tanto en las terminales como en los despachos de las propias compañías se recuerdan las nuevas exclusiones, según Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (Aena). Cuhillas de afeitar, aerosoles o similares, navajas y tijeras han salido de los enseres de viaje para pasar directamente a facturación. Aena reconoce que estas medidas se estudiaban antes de aquella fatídica fecha. Ahora, se registran los enseres de mano uno a uno. Un ejemplo: el escáner de maletas está situado a pie de pista. Además, antes de fin de año se comenzará la inspección de equipajes con rayos X. En Lavacolla, tres son los cuerpos que se ocupan de esta tarea: Guardia Civil, Cuerpo Nacional de Policía y personal del propio aeródromo. En ese mismo clima, la compañía Iberia informó ayer de que no prevé reducir el número de vuelos que operan en los tres aeropuertos de la comunidad, e incluso, reconoció, puede aumentar en alguno de ellos. La nueva programación de la compañía comenzará el próximo domingo día 28 de octubre. Días atrás, se especuló con el proyecto de Iberia de reducir el número de vuelos desde los aeródromos gallegos, especialmente desde Lavacolla, dentro de un plan de recortes a nivel estatal.