Celso Currás termina la legislatura con el logro de haber implantado la reforma educativa A Celso Currás le han crecido todos los enanos menos los que él quisiera: los escolares. Estos últimos fueron los culpables de que el pasado curso las aulas registraran 18.121 alumnos menos en la enseñanza pública, mientras que la privada registraba un ligero repunte.
20 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Sindicatos, padres y profesores no necesitaron más motivos para acusar a la Administración de una creciente privatización de la educación. Este año, la natalidad le dio un respiro. Con la reforma implantada -el gran caballo de batalla de la legislatura-, los rectores esperan impacientes su turno para reabrir el mapa de titulaciones. Currás supo posponerlo. Mantiene el tono de charla magistral en sus intervenciones, preludiadas con un «temos que dicir...». Un hombre tranquilo -el kárate es un buen deporte para relajarse-, las siglas han perseguido a Celso Currás durante los cuatro años: COU, ESO, FP... Ha sabido ganarle la batalla a algunas. La reforma educativa está implantada, 52.000 millones en construcción y equipamientos que no desmerecen ni la oposición. Sin embargo, el cambio del sistema educativo ha traído más consecuencias de las esperadas: la conflictividad escolar se ha incrementado y los profesores sufren estrés. Currás lo reconoce. Los docentes no están preparados para el cambio. A su favor, Galicia es pionera en la implantación de los departamentos de orientación. Si durante la última temporada de la legislatura ha habido una niña mimada para Educación, esa fue la formación profesional. Togas y fonendos engrosan las listas del paro. La consellería presentó hace varios meses el Plan Galego de Formación Profesional, que se desarrollará hasta el año 2006, con el objetivo de adaptar estos estudios al mercado laboral y hacerlos más atractivos. Sin embargo, la implantación de los nuevos ciclos formativos ha tenido sus más y sus menos: listas de espera en las ciudades y críticas de la oposición acusándolos de ser una simple continuidad de la antigua FP. Cambio en la universidad Los períodos de reposo han sido escasos en Educación. Villanueva, Meilán y Docampo son tres apellidos que recordará Currás. Provisionalmente conformes con los planes de financiación, los tres rectores gallegos han mostrado su más rotundo desacuerdo con la nueva Ley de Universidades -Currás lo ha apoyado desde el principio-. Pero es otro tema el que más preocupa a las universidades: hay demasiadas carreras y pocos alumnos. Celso Currás, que no irá como diputado en las listas del PP, adelantó ya una futura reforma del mapa de titulaciones. Los rectores esperan para poner el grito en el cielo. Después de las elecciones...