DOCUMENTACIÓN
16 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.A pesar del principio constitucional del «sufragio igual» y del axioma de «un hombre, un voto», lo habitual es que los sistemas electorales concedan primas a algunas circunscripciones -habitualmente las menos industriales- en detrimento de otras. El caso de Álava. Esta circunstancia resulta especialmente llamativa en el País Vasco: Un voto en la provincia de Álava vale exactamente cuatro veces más que uno de Vizcaya. Cada 11.460 electores alaveses elegían el pasado mes de mayo un diputado, frente a los 45.309 vizcaínos y los 27.175 votantes guipuzcoanos. Curiosamente, esta escandalosa desigualdad no tiene apenas efectos en el Parlamento Vasco, por la diferencia del comportamiento electoral por provincias, cuyos electores, finalmente, acaban por neutralizarse entre sí. Maragall versus Pujol. En Cataluña en cambio, con un sistema más equitativo, sí hubo efectos en 1999, cuando Pujol logró más escaños que Maragall con menos votos. En el País Vasco ya había sucedido en 1986, cuando el PNV fue el más votado pero el PSOE tenía más escaños. En 1999 se eligió un diputado por cada 55.721 barceloneses, 33.271 gerundenses, 33.252 tarroconenses y 24.106 ilerdenses. En resumen, el País Vasco cuenta con el sistema más injusto y el de Cataluña y Galicia comparten rasgos comunes.