Como en el desierto

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GALICIA

XOSÉ CARREIRA EN DIRECTO En el área de Betanzos el agua no es potable y faltan servicios mínimos

25 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

UANDO ya no queda nada para llegar a A Coruña aparece, por fin, la primera zona habilitada para el reposo en la A-6. Menos mal. Quien espere encontrar un mínimo de servicios, va de lado. En el sentido hacia la capital herculina hay seis mesas de cantería, cuatro papeleras y una mini ruta de senderismo, señalizada, de chiste. El que opte por dar un paseo para poder estirar las piernas y echar una vista al paisaje es casi seguro que regresará al coche con los zapatos embadurnados de caca. Mirar siempre hacia abajo es indispensable. El recorrido está lleno de excrementos. El área de Betanzos es ecológica. Los apuros de barriga se resuelven de campo o debajo de un puente. Los tisues ya ni llegan a las papeleras. La parte que hay en dirección hacia Lugo dispone de cuatro mesas, otras tantas papeleras y una fuente. Ah, pero el agua no es potable. Un matrimonio de Palma de Mallorca, que el viernes por la mañana iba de vacaciones a las rías altas, alucinaba. «Es el único sitio que encontramos para parar. De Barcelona a Zaragoza está todo lleno. De la capital maña a Logroño, lo mismo. Incluso pudimos dormir en una de las áreas de descanso», comentaba el hombre mientras la mujer sacaba de un cesto algo para comer. Camionero Juan es un camionero de Vilanova de Arousa. Conduce un potente Scania que puede transportar hasta nueve toneladas de productos congelados. Viene de Alicante y lo primero que asegura es que conseguir áreas de reposo en las autovías gallegas es como si tocase el gordo. «A quen sae unha vez da autovía co camión, non lle volven a quedar ganas», asegura. En su opinión, la mayor parte de las salidas en las zonas de montaña no son buenas para los vehículos pesados. «Como non coñezas ben os sitios léva-la clara. Podes acabar atrapado en calquer sitio sin tan siquiera poder dar marcha atrás», indica. Este arousán se conoce bien buena parte de la red de autovías europeas, especialmente las francesas. «En Francia -señala- cobran por cada kilómetro rodado, pero as áreas de descanso son de deseño, con zonas especiais para o tráfico pesado, e con capacidad para máis de cen camións. Aquí nada, xa se ve, hai que baixar os pantalóns de campo». Este profesional de la carretera asegura que el Estado invirtió «unha pila de diñeiro e xa se pensa que está todo feito, pero non é así», aclara. Las noches La de Guitiriz es una de las pocas gasolineras que se mantiene abierta por las noches. Está a tres kilómetros de la autovía y el que no sepa su ubicación seguro que se pierde. Alberto hace noches una semana al mes y reconoce que ha atendido a muchos automovilistas que llegaron agobiados por no tener gasolina. «Ó principio tanto se quedaban sin combustible polo día como pola noite. Non faltan os despistados», indica este empleado. La gasolinera de O Carqueixo, en Lugo, cierra a partir de las once de la noche, pero como dispone de servicio de bar, en ocasiones sus dueños atienden hasta más tarde si llega alguien. «Un traballador pola noite é o doble de caro que polo día. Ademáis, o número de clientes baixa considerablemente pola noite. Non compensa», asegura una de las personas vinculadas a esta estación de servicio.