El rock de Heredeiros da Crus volvió a Caranza Sin duda el concierto que Heredeiros da Crus ofreció en Caranza ha sido el más largo de la historia. Han tenido que pasar 365 días para que el grupo pudiese concluir una actuación que en agosto del 2000 tuvo que ser suspendida por el acción de un inconsciente. Pero ayer la historia fue muy distinta. Más de mil caranceiros y caranceiras disfrutaron con el divertido rock de esta banda. Heredeiros quería ofrecer "un espectáculo con moita caña". Y así fue.
17 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Cuando Antonio Aceitos o, mejor dicho, Toñito de Poi dijo el año pasado que volverían a las fiestas de Caranza para acabar el concierto, muy pocos le creyeron. Ellos insistieron porque "tanto o público coma nós o estaba a pasar moi ben". El pasado miércoles, el día antes de la actuación, los integrantes de esta banda de rock gallega no hacían otra cosa sino recordar el momento en el que un inconsciente le lanzó una pedrada al guitarrista de Heredeiros da Crus. A Toñito de Poi le quedará la cicatriz en su rostro para toda la vida, pero ayer, junto al resto de miembros del grupo, demostraron que le no guardan ningún rencor. Lo suyo es divertir a la gente en los directos con una música descarada y un espectáculo que -por lo menos- no te deja indiferente. En la explanada del Molino había muchos jóvenes, pero también matrimonios mayores que, con cara de asombro, no eran capaces de controlar la risa. ¿Quién no ha querido gosar alguna vez? o, tal vez, Jastar pista. Pues, haciendo honor a los títulos de sus canciones, Heredeiros da Crus hicieron bailar y divertirse a todos los que acudieron ayer al concierto que estos ribeirenses habían prometido un año atrás. Como dice el nombre de su último disco, All right Chicago, esta banda -que en sus orígenes, allá por 1988 era un grupo de gaiteiros que no ganaba nada y se hacía llamar Heredeiros Galegos- todos estaban de acuerdo en la necesidad de hacer disfrutar a los caranceiros con un espectáculo de un rock lleno de guiños y mucha, mucha caña. El barrio de Caranza dijo adelante y el resultado fue perfecto. Y se escuchó Churras, churras y el R7: o jran batacaso. Y los chicos corearon los temas de sus canciones, mientras lo no tan jóvenes se echaban -con mucho humor- las manos a la cabeza. Pero todos, absolutamente todos, se lo pasaron en grande. Exorcismo e indulto Caranza, duros coma pedras -tema compuesto por el grupo para recordar con humor el incidente- estuvo en la mente de todos. Quizás, después del concierto de ayer, Heredeiros escriban otra canción. Toñito de Poi, con ironía, no esperó al final del concierto para el exorcismo: "Nos gusta Ferrol. Un hijo de puta no nos va a amargar la fiesta. Y, el que se atreva, que tire la primera pidra". La voz del grupo siguió con el chascarrillo: "Sí, pero que apunte bien y que le dé otra vez a Toñito". Caranza aplaudió el indulto.