Escépticos sobre el fin de las riadas

Cristina Barral Diéguez
C. BARRAL PONTEVEDRA

GALICIA

XOÁN CARLOS GIL / MIGUEL RIOPA

Los vecinos de Caldas de Reis vigilan muy de cerca las obras para prevenir las inundaciones

15 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Sólo un segundo diluvio universal volverá a inundar Caldas de Reis. Estas palabras, pronunciadas el pasado 13 de julio por el conselleiro de Política Territorial, Cuiña Crespo, anunciaban el fin de las históricas y perjudiciales riadas en el municipio pontevedrés. Xosé Cuiña acudió a Caldas para presidir el inicio de las obras de defensa de márgenes de los ríos Umia y Bermaña a su paso por el casco urbano. Unos trabajos en los que Augas de Galicia invertirá 311,5 millones de pesetas (primera fase) y que, junto con el polémico embalse de A Baxe y el dragado de emergencia ya realizado, supondrán, según la Xunta y el Ayuntamiento, el adiós a unas avenidas que el pasado invierno convirtieron Caldas, sin quererlo, en protagonista mediático. Opositores a la presa aparte, que siguen manteniendo que la finalidad del embalse no es la regulación del río sino la producción de energía eléctrica, los vecinos de la villa termal vigilan escépticos el ritmo de los muros de contención. Trabajos «a marchas forzadas» Aunque algunos tienen una fe ciega en el compromiso del responsable del departamento autonómico de Obras Públicas, son muchos los que recelan de una solución «tan fácil y barata» y de unos trabajos que se ejecutan «a marchas forzadas». La imagen de voluntarios de Protección Civil rescatando en zodiac una y otra vez a caldenses aislados por el agua en sus viviendas o negocios pesa como una losa. Los más incrédulos son los comerciantes más sufridos, los que tienen sus locales en las calles Laureano Salgado y Real, y a los que tras las repetidas riadas les prometieron desde distintos sectores «el oro y el moro». Al final, se tuvieron que contentar con la devolución del IAE por el gobierno local.