HOY QUEDAMOS PARA SEPTIEMBRE

La Voz

GALICIA

EL AMIGO DEL LECTOR / Arturo Lezcano El Amigo del Lector queda para septiembre. Esta entrega de hoy es la última hasta la «rentrée». El Amigo y el Lector también tienen derecho a unas vacaciones, si bien el segundo continuará leyendo La Voz de Galicia todos los días, lo mismo que el Amigo. Tampoco hay inconveniente alguno, sino todo lo contrario, en que continúen enviando sus correos, «analógicos» o «digitales.» Sólo que la repuesta la recibirán el primer domingo de septiembre. Lo dicho, quedamos para el umbral del otoño, lo cual no quiere decir que hayamos suspendido. O sí. Califica el Lector. Nosotros, por nuestra parte, le ponemos una nota sobresaliente, sin perjuicio de que, en ocasiones muy aisladas, se resienta la media.

28 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Cuatro meses, dieciséis semanas de nueva sección, encamina ésta a su mayoría de edad. Sin darnos cuenta, ya lo verán, pronto habremos cumplido el primer año de contraste. Aprovechando que, quizá a causa del verano, esta semana andamos escasos de protestas y propuestas, sacaremos algunas conclusiones del intercambio continuado de puntos de vista de los lectores y los consiguientes de los redactores. Eludiré la pormenorización estadística -que no es lo mío y se hará en su momento- para agrupar las comunicaciones a esta sección en cuatro tipos predominantes, que por supuesto no agotan la variedad de personalidades de quienes nos escriben. Prototipos 1) Los protestantes apriorísticos, dispuestos a llevar el agua a su molino, desde la margen derecha o desde la margen izquierda. Así, se acusó sucesivamente a este periódico de «nacionalista» y de «antigallego.» De no tener opinión editorial y de primar a ciertos políticos, por ejemplo el sempiterno alcalde de A Coruña, Francisco Vázquez. 2) Los puntillosos, pero acertados, de la corrección en el uso de la lengua escrita. Todas las quejas en este sentido fueron justas y, a la vez, aleccionadoras. Las agradecemos y hacemos votos por que las enmiendas susciten la de todos nosotros, los redactores de La Voz de Galicia. 3) Los comprensibles paladines de intereses sectoriales, que lógicamente toman la parte por el todo. Susceptibilidades, insatisfacciones, disgustos por los, a su juicio, insuficientes o pervertidos criterios informativos. Desde convocantes de huelgas, hasta «colectivos» que creen amenazada la consecución de sus metas. 4) Los vindicadores de su honor, su imagen, buena fe, etc. Han sido pocos, aunque, en todos los casos, asistidos de razón. La Voz de Galicia reconoció paladinamente los errores en que había incurrido, inconscientemente. Este periódico no dejará de hacerlo de la misma forma, cada vez que el fallo se haya demostrado inequívoco. Para cerrar esta recapitulación, insistiremos en reafirmar los principios rectores de la figura del Amigo del Lector, que a estas alturas todavía plantea algunas dudas entre aquellos que acuden a sus buenos oficios, acaso porque la confunden, pese a repetidas alcaraciones, con menesteres semejantes enfrentados a la Administración, el consumo y otras áreas características de la sociedad actual, en cuyo seno estallan conflictos con excesiva y alarmante frecuencia. Conocimiento mutuo La Voz ha querido denominarlo el Amigo -y no el Defensor o el «Ombudsman»- del Lector porque entendía, y sigue entendiendo, que el lector fiel, multiplicado por más de 100.000 diarios, en amplio porcentaje a través de varias generaciones, no necesita defenderse del periódico de su libre elección, con el que se siente identificado sin el menor género de dudas. Prueba de ello es la reducida media de reclamaciones que recibimos, y a mayor abundamiento, procedentes de las mismas personas en repetidas oportunidades, ya señaladas. El resultado inicial de esta experiencia sin precedentes en Galicia y con sólo dos en España, es que los contactos semanales han contribuido, nos parece, a un mutuo conocimiento, que se acentúa día a día. No se imagine, sin embargo, que estamos regodeándonos en la autocomplacencia. Antes bien, comprendemos meridianamente que las exigencias, a veces utópicas todavía, obedecen al deseo de encontrarlo todo en el periódico que más les interesa a casi todos. Un punto de vista compartido Nos gustaría hacer tantos diarios irrepetibles como lectores. Pero, a pesar de todo -de nuestra difusión consolidada, creciente- no debe olvidarse que La Voz, como todas las iniciativas no públicas, representa, ni más ni menos, un punto de vista que -eso es innegable- comparte la mayor parte de los lectores de prensa en Galicia. Hasta pronto. En cuanto volvamos, abriremos su correo.