Mercedes Peón coronó ayer el cartel más ecléctico del Festival de Ortigueira La primera noche se cerró con éxito a pesar de la lluvia Ni las rachas de viento, ni la lluvia menuda del Atlántico, ni los retrasos en los ensayos por culpa de este verano tan anacrónico evitaron que miles de gallegos vibraran al son de las músicas de cuatro países diferentes que se unen en ese cuidado de los sonidos tradicionales que desde 1978 se pregona desde el Festival Internacional do Mundo Celta de Ortigueira.
13 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Hubo quien se dejó vencer por la lluvia, que, por muchas evocaciones celtas que se busquen, ayer resultaba indignante. Pero los autobuses prestados por el Ayuntamiento de A Coruña para el traslado de cientos de campistas salvaron a muchos de las mojaduras. Otros prefirieron quedarse en el campamento para disfrutar del animado ambiente a salto de tienda. Dos madrileños que vendían impermeables de bolsillo hicieron su agosto en pleno mes de julio, con una premeditación y un olfato comercial envidiable. Evolución evidente Los conciertos de apertura de los húngaros Kalman Balogh & The Gypsy Cymbalon Band y de los suecos Väsen dieron buena muestra de la evolución del Festival de Ortigueira. Sin dejar de lado la marca celta, los organizadores buscan nuevas vetas musicales entre los ritmos inéditos de los Balcanes o los sones aún más desconocidos de los nórdicos. Ortigueira evoluciona hacia la música étnica, aunque la mayoría de sus fieles sientan devoción casi religiosa por lo celta o lo atlántico. De recordar esa raigambre histórica del festival se encargaron los representantes de Galicia y Asturias, Mercedes Peón y Tejedor. Los curiosos matices que nacen del cimbalón y el folk fusión de Väsen aportaron los contrapuntos y la sutileza, y sirvieron de antesala para las melodías más familiares. También fueron los que menos público congregaron, pues la mayoría trataba de reservar las fuerzas para una noche que se prometía larga. Y eso a pesar de que muchos que sólo pasaban por allí, terminaron quedándose a descubrir el buen hacer de los húngaros y los suecos. Mercedes Peón volvió a Galicia tras sus exitosas escapadas por otras tierras de España y demostró que ser una estudiosa de la tradición musical no está reñido con la concepción de un espectáculo entretenido, variado y con múltiples sorpresas. La potente cantera folk asturiana estuvo representada por Tejedor, formado por tres hermanos con un apellido que da nombre a un grupo que encandiló al público con un magnífico manejo de las gaitas. Hoy, el escenario Runas -que este año cambió su ubicación a la plaza Isabel II-, empezará a servir de plataforma para los grupos noveles.