DOCUMENTACIÓN
29 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.La inversión de 4.000 millones aprobada ayer para sanear la ría de Pontevedra se produce veinte días después de que Xosé Cuiña apelara a un pacto medioambiental con los concellos ribereños y los agentes sociales -organizaciones empresariales y sindicatos-. Pero la inversión se produce tras una larga historia de vicisitudes. Un emporio industrial. La ría de Pontevedra fue víctima del desarrollismo industrial. A sus pies se situó el complejo Ence-Elnosa -pasta de celulosa y cloro- y la fábrica de tableros Tafisa. Años después, como contrapunto, surgió la Asociación Pola Defensa da Ría, que ha promovido varios contenciosos y denuncias para reclamar la preservación de este espacio. Su último triunfo lo cosechó el miércoles. La Audiencia de Pontevedra amplió el procedimiento judicial contra Ence por los vertidos a la ría, amén de las emisiones atmosféricas, y solicitó a fiscalía y ecologistas que pidan de inmediato la apertura de juicio oral. Controvertido proyecto de ley. En la primavera de 1997, Cuiña anunciaba a bombo y platillo la redacción de una ley para proteger en exclusiva la ría pontevedresa. El texto, que se retiró del Parlamento en marzo, suponía una amenaza contra Elnosa. Dos semanas atrás, la Cámara aprobó, no sin controversia, una nueva ley que protege el conjunto del litoral gallego. Zona sensible. La frustrada ley se refería a la ría pontevedresa como zona «sensible». Esta calificación no estuvo clara hasta que, en mayo, el DOG recogió las características de lo que la Xunta entiende por zona «sensible». Europa sanciona a España. El 3 de mayo, la Comisión Europea comunicó a España la apertura de un procedimiento de infracción por no tener conectadas todas las aguas residuales que vierten a la ría de Pontevedra a sistemas colectores. Sólo en la capital hay nueve puntos de vertidos directos.