JOSÉ LUIS ALVITE A MI MANERA
09 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.El Dios católico fue inicialmente una abstracción heroica, un estado de ánimo, aquella mezcla de magia y grisú que se propagaba gratis por las catacumbas. Después sobrevino la Iglesia y encerraron a Dios en los templos, donde se prodiga con el mismo régimen que el fisioterapeuta de un balneario, con su horario de oficina y sus honorarios. ¿Necesitaba Dios de los sacerdotes? ¿Necesita el aire un jefe de prensa? Sólo un tercio de los gallegos aceptan ese Dios profesional, el fiscal Dios con bolsillos que cobra las bodas y sale de procesión con la publicidad con la que se prodigó en sus buenos tiempos aquel Dios con