Las 200 millas exclusivas se mantendrán a pesar de la presión de Argentina o Chile

L. C. SAAVEDRA VIGO

GALICIA

CAPOTILLO

Los expertos en Derecho Marítimo Internacional abogan por implantar nuevas reglas legales para evitar conflictos pesqueros entre estados La regulación mundial de las 200 millas de Zona Económica Exclusiva (ZEE) mantendrá su plena vigencia jurídica durante al menos 20 años más, según manifestó ayer Tullio Treves, juez del Tribunal Internacional de Derecho del Mar. Frente a este ordenamiento de los océanos, el control que quieren ejercer países ribereños de América del Sur -Acuerdo Galápagos (Chile, Perú, Colombia y Ecuador) y Argentina- sobre las especies migratorias que pasan frente a sus costas, ha comenzado a cuestionar la validez de esa frontera imaginaria, implantada paulatinamente desde 1977.

30 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Aunque el proceso de debate económico, político y jurídico no ha hecho más que comenzar, ya se están dando los primeros pasos para desembocar en un nuevo orden pesquero internacional. La cita con la historia es aún una incógnita, pero ya se manejan algunas fechas -en el horizonte de 2020- para entender que la globalización y el desarrollo de países emergentes chocarán con el estado actual de las cosas. Las ZEE -implantadas en 1977, pese a que su regularización es más reciente, a partir de 1994- darán paso gradualmente a un sistema de reglas de juego conocido como cooperación equitativa, según el cual las potencias pesqueras y los países ribereños con recursos en su aguas adyacentes tendrán que normalizar sus relaciones para el mutuo beneficio. Así lo expresaron ayer en Vigo los expertos que participan en las segundas jornadas de derecho pesquero, organizadas por la Fundación Pedro Barrié de la Maza. Los recientes intentos de países Latinoamericanos -como Argentina, Chile, Perú, Colombia y Ecuador- de prolongar su jurisdicción más allá de las 200 millas para controlar las poblaciones de especies transzonales -principalmente túnidos- no han caído en saco roto. Los estudiosos entienden que habrá que fijar nuevas reglas de juego para evitar conflictos entre estados. A juicio del catedrático de Derecho Internacional José Manuel Sobrino, este cambio de las ZEE al principio de aguas adyacentes es «hoy jurídicamente imposible y contrario a las leyes internacionales». Sobrino explicó que no peligra la legislación de las 200 millas, pero añadió que estos países han creado una «legislación rampante» unilateral.