Con la muerte entre los talones

La Voz

GALICIA

VÍTOR MEJUTO

SERXIO GONZÁLEZ CRÓNICA Hallan cheques millonarios en el coche de un portugués fallecido en accidente en Arousa, cuyo cadáver nadie reclama

29 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

ADIE parece interesarse por el cuerpo de Armando da Costa, el ciudadano portugués de 49 años que perdía la vida en Vilanova de Arousa el pasado domingo. El consulado luso en Vigo se ha puesto ya en contacto con la escasa familia que todavía habita en la localidad de Maia, cercana a Oporto. Sus lazos se limitan a una hermana, que no ha podido ser localizada, a una ex-compañera sentimental y al hijo de ambos, menor de edad. Pero la mujer no quiere oír hablar de la repatriación del cadáver. Es más, ni siquiera ha respondido a la primera notificación del consulado portugués. ¿Resultado? El cuerpo de Armando da Costa sigue en el Hospital Provincial de Pontevedra, adonde fue trasladado tras el accidente. Cualquiera pensaría que se trata de uno más de los estrambóticos episodios que se suceden en la comarca de O Salnés. Sin embargo, bajo esta apariencia de grotesco abandono se ocultan bastantes más cosas. Armando da Costa pulverizó con su automóvil todas las marcas de velocidad de la vilanovesa ensenada de O Esteiro. Eran las cinco y media de la tarde cuando el turismo que conducía abandonó la calzada como un relámpago para, sin un solo frenazo, hacer añicos un poste telefónico y colisionar contra un muro. El hombre murió casi en el acto. En Vilanova no aciertan a explicarse lo sucedido, al margen del evidente exceso de velocidad. Pero el verdadero misterio no se encuentra en las condiciones que motivaron el accidente, sino en el interior del vehículo. Armando no portaba su documento de identidad. En cambio, la guantera contenía cheques a nombre de una tercera persona -también afincada en Arousa- por un importe que oscila entre 12 y 20 millones de pesetas. Las investigaciones se abrieron de inmediato. Una vez identificada la víctima mortal, se procedió al registro de su domicilio, en el lugar de A Pantrigueira, también Vilanova. La pequeña buhardilla que ocupaba Da Costa desveló una segunda sorpresa: había moneda extranjera por un valor superior a 3 millones de pesetas. Las diligencias, dirigidas por el juzgado de Vilagarcía y desarrolladas por la Policía Local de Vilanova, continúan abiertas. Y, aunque menor, una de las cuestiones pendientes de dilucidar es el destino del cadáver. Dicen quienes le conocían que Da Costa mantenía una relación sentimental en una parroquia del vecino concello de Meaño. Al parecer, no era lo bastante fuerte como para que la mujer reclamase su cuerpo.