Más de doscientos municipios carecen de arquitecto para evaluar los proyectos de obra

MONTSE CARNEIRO A CORUÑA

GALICIA

XURXO LOBATO

Cubren sus necesidades de asesoría técnica con aparejadores, que no tienen competencias sobre urbanismo o estructuras Ningún concello de Galicia concede licencias de obra si el proyecto no está visado por el Colegio Oficial de Arquitectos. «Es que no se atreven, si nos enteramos los llevamos a los tribunales y ganamos seguro», advierte Enrique Urdiales, secretario del COAG. El visado es una obligación del ayuntamiento, un deber del propio arquitecto y la primera garantía técnica de la obra. Sin embargo, hay otras carencias, otros incumplimientos, que guardan estrecha relación con la presencia o no de arquitectos en los concellos. Desde la libre concesión de licencias a la construcción por cuenta propia. Ocurre en 216 municipios, los que no tienen arquitecto ni por horas.

24 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Sólo 35 ayuntamientos, de los 94 que integran la provincia de A Coruña, cuentan con arquitecto para controlar las actuaciones urbanísticas y de edificación, por lo común, a tiempo parcial o bajo la fórmula de asesoría técnica (en otros cuatro ayuntamientos existen ingenieros superiores). En la provincia de Pontevedra, tienen arquitecto 28 de los 62 municipios; en Ourense, 24 de 92; y en Lugo, 12 de 67. Todos los concellos están obligados a informar técnicamente los proyectos y es norma habitual cubrir esta necesidad con un aparejador que, sin embargo, no tiene competencias en materia de urbanismo o estructuras. «Lo ideal es que informe un arquitecto, es la garantía de que se cumplirá la normativa», afirma Urdiales. Cambio de tendencia El portavoz del COAG reconoce que en algunos municipios, justo los que carecen de equipos técnicos, sigue vigente la práctica del «dejar hacer, el mirar para otro lado», pero también advierte un cambio en la tendencia al desastre que ha caracterizado la construcción en las últimas décadas. «Hoy es cada vez más difícil trampear la ley. Normalmente, quien quiere hacer una casa necesita financiación para los 18 o 20 millones de pesetas que le va a costar, y los bancos ya exigen la escritura, la tasación y el proyecto». Urdiales es optimista, cree en el cambio. «Lo que vemos hoy -dice respecto al feísmo- sólo es fruto de lo que se hizo hace veinte años».