Agricultura ¿qué?

CONCHI APARICIO A CORUÑA

GALICIA

Toda la superficie dedicada al cultivo ecológico en Galicia cabe en 450 campos de fútbol

17 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

«Eu non sei nada de eso», responde una vecina de Rianxo al preguntarle qué es la agricultura ecológica. «No hay nadie joven aquí para responder», se excusa una coruñesa. En diez años, el terreno dedicado a explotaciones ecológicas se ha multiplicado por noventa en España. Sin embargo, en Galicia esta nueva manera de ver y de comprender la agricultura está todavía empezando. La superficie dedicada a cultivos ecológicos en la comunidad se reduce a 267 hectáreas, que vienen a ser 450 campos de fútbol. Muy por debajo de las 170.086 hectáreas (280.000 estadios) cultivadas en Extremadura o las 69.041 hectáreas de Andalucía (115.000), según datos aportados por el Ministerio de Agricultura. Una de las trabas ~principales con las que se encuentran las explotaciones sostenibles en la comunidad es el desconocimiento existente entre consumidores y productores acerca de sus ventajas, según señala el presidente de la Federación Ecoloxista Galega, Xosé Beiras. Es la pescadilla que se muerde la cola. Si no hay conocimiento, no hay demanda y si no hay demanda, tampoco producción. «Los productores necesitan saber que alguien va a comprar», dice Gabino Vázquez, presidente del Consello Regulador da Agricultura Ecolóxica en Galicia. Sin embargo, ese círculo vicioso se está rompiendo. El sector crece. Hace dos años sólo existían 85 operadores de agricultura ecológica en la comunidad. En 1999 eran ya 115, y en lo que va de año, la cifra ha crecido hasta 135, con expectativas de seguir a más. Las ayudas El retraso de las ayudas públicas al sector ha motivado que la agricultura ecológica no esté tan desarrollada en Galicia como en otras comunidades, como recuerda Xosé Beiras. Desde 1995, el Gobierno de Extremadura sufraga la mitad del gasto que supone a sus agricultores convertir una explotación tradicional en ecológica. Sin embargo, las ayudas directas de la Consellería de Agricultura se hicieron esperar hasta el año pasado, Fue entonces cuando destinó ocho millones de pesetas para cubrir los costes de adaptación y de inscripción de las nuevas explotaciones en el Consello Regulador da Agricultura Ecolóxica en Galicia, órgano creado en 1997 y que garantiza que los productos que lleven el sello ecológico lo sean realmente.