El Concello de Santiago «limpia» el Obradoiro de mimos, músicos y comediantes No son delincuentes. Son gente que se gana la vida y que forma parte del paisaje urbano de la plaza compostelana do Obradoiro. Pero la burocracia municipal amenaza con convertirlos en proscritos en una ciudad ejemplar por su integración. El Ayuntamiento les está buscando las cosquillas y no falta quien encuentre en la actitud del regidor santiagués, Sánchez Bugallo, ramalazos de alcalde de Madrid.
07 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.NACHO MIRÁS FOLE SANTIAGO Primero fue Juan Carlos Lema, más conocido como Zapatones. Su imagen de peregrino barbudo ilustra las mejores vistas del Obradoiro y con él se han retratado Charlton Heston, Juan José Ibarretxe y Juan Carlos I, entre otros. Ahora asegura haber recibido avisos por parte de individuos uniformados sobre el incierto futuro de sus dientes. Zapatones tiene miedo, pero no está dispuesto a ser borrado como un piojo de una de las plazas más carismáticas del mundo; así que, por si acaso, se ha comprado un móvil. Gert Genisser es un gaiteiro ambulante que, denuncia en mano, acusa a la policía local de haberle rajado los fuelles a sus gaitas para que se marchara con las ribeiranas a otra parte. Lo han detenido varias veces y no perdona que alguien que tiene el gusto musical en la pistola le haya destrozado todos sus instrumentos. Y, para rematarla, el veto burocrático a las estatuas vivientes del Obradoiro. Dentro del faraón multicolor que sale en todas las fotos de los turistas vive Luis García Soutullo, un matemático al que el Concello también ha dado puerta amparándose en «motivos de seguridad». Como él, Antonio Romarís da vida a un soldado romano que tampoco tiene ya sitio en la plaza. Ambos denuncian «una injusticia disfrazada de burocracia».