Los apuros de una gallega solidaria

MONTSE CARNEIRO A CORUÑA

GALICIA

GEORGE MULALA

Una voluntaria lucense de Médicos sin Fronteras llega a Kenia tras sufrir un ataque de la milicia en Somalia Somalia es aquel país al que llegó Audrey Hepburn flaquita como un junco para que los niños que abrazaba no extrañasen a sus madres. Somalia es el país de las trece lenguas, la sequía y el Islam. El reino de los jefes de la guerra, la tierra de Siad Barré, la nación donde se estrelló la ONU en una misión de paz que acabó a los dos años con 157 cascos azules muertos y pruebas impepinables de torturas a prisioneros por soldados italianos.

29 mar 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Las tropas no volvieron. Elena Grandío Fraga, gallega de Lugo, sí; y Enric Sarrias, Jocelyn Madrilene, y más. Voluntarios, éstos de Médicos sin Fronteras. Trataban a los 40 somalíes que cada semana llegan a su centro de Mogadiscio con cólera, un mal cíclico en el Cuerno de África, hasta que el pasado martes sufrieron una emboscada, resistieron al tiroteo y vieron como las milicias saqueaban su oficina y destrozaban su material. Luego les llevaron a la casa de un hombre de negocios y allí estuvieron (podían haber salido, pero prefirieron no hacerlo) hasta que un equipo les evacuó a un lugar seguro. Pero no hay lugares seguros en Somalia. Y en Nairobi sí. Allí están desde ayer. La gallega, enfermera de 43 años y con enorme experiencia en crisis humanitarias, sólo preguntó qué pasará ahora con los somalíes con cólera. Quizás vuelva.