La fragilidad de algunas estructuras que soportan el tráfico por ferrocarril en la comunidad gallega obliga a los convoyes a circular a velocidades muy limitadas, que rayan en lo grotesco al paso por el viaducto de internacional de Tui. Los trenes transitan sobre el puente que une Galicia y Portugal a cinco kilómetros por hora, debido a las obras que se realizan desde el verano pasado para reforzar la estructura. Los trabajos incluyen, entre otras mejoras, la sustitución de piezas del cuadro ferroviario y de las vigas principales, y el asentamiento de la vía. Pese a esta operación de lavado de cara, los convoyes no podrán exceder la velocidad de cincuenta kilómetros por hora al circular por la estructura que descansa en puntales de pino verde, y uno de cuyos pilares de granito ya repisó en el año 1975. Tramos con dificultades Más allá del puente entre Tui y Valença do Minho, Renfe admite pocas excepciones en la evaluación de normalidad que realiza de las prestaciones del trazado ferroviario gallego, al menos en cuanto a velocidades. Así, la compañía se limita a constatar las dificultades para la circulación de los trenes en el tramo que enlaza Betanzos con Ferrol, en el que las obras condicionan la velocidad. La compañía ferroviaria descarta, en este sentido, la existencia de complicaciones especiales en el paso elevado ubicado en la línea en Pontedeume, y precisa, además, que la limitación de velocidad es la misma en todo el tramo afectado por las obras. Según Renfe, las únicas limitaciones de velocidad verdaderamente significativas son las que corresponden a tramos de la red que son objeto de trabajos de mejora.