JOSÉ LUIS ALVITE A MI MANERA
08 mar 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Sé lo que se siente en una persecución. Fue hace unos cuantos años, de madrugada. Me persiguió cuatro kilómetros por Compostela el capo Daniel el gallego, un tipo cuya orina era una ganzúa. Me dí golpes en tres esquinas. Yo tenía un 124 LS, pero cuando llegué a comisaría con dos metros de ventaja sobre aquel fulano, mi coche era un buzón de correos. Las ruedas se habían gastado tanto que, realmente, sólo servían para hacer de filloas. Fue una madrugada inolvidable. Me descubrí cualidades automovilísticas que ni sospechaba. Aquel tipo no conducía la vespa de Audrey Hepburn. Si me alcanza, te juro que me cambia de sexo con un abrelatas. Lo sentí tan cerca que la última vez que miré por el retrovisor creí verle sentado en mi propio coche. Iba a decirle: «No me sacudas, cielo; me salen manchas»...