A la alcaldesa de Vega de Valcarce, que encabezó la anterior «revuelta», le han prometido una residencia de la tercera edad Algunos municipios de la mancomunidad del Bierzo oeste iniciaron el pasado verano una «revuelta», liderada por la alcaldesa de Vega de Valcarce, propugnando la anexión. Las amenazas les sirvieron para mantener una reunión con el director general de Administración Territorial de la Junta de Castilla y León en la que les prometieron más inversiones. Éstas, por el momento no llegaron. María Luisa González, la regidora de Vega, tiene la promesa de que en su municipio se construirá una residencia de ancianos. Está esperando. Otros alcaldes también aguardan respuestas.
22 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Aunque conocen las dificultades que entraña un proceso de segregación, a algunos alcaldes de la mancomunidad de municipios del Bierzo oeste siempre les atrajo Galicia. Entre los que apoyarían la segregación se encuentran los de Trabadelo y Vega de Valcarce. En la agrupación municipal también figuran Barjas, Balboa y Corullón. En Vega llegaron a celebrar, el pasado mes de agosto, un pleno en el que los independientes presentaron una moción para empezar los trámites de segregación, si bien el documento no llegó a ser debatido a instancias de la alcaldesa, que era la que había lanzado la idea. En esta zona, donde la mayoría de los vecinos votan socialismo, la Junta de Castilla y León no hace demasiadas inversiones, según dicen los alcaldes. Éstos, en ocasiones, sienten envidia de lo que reciben algunos municipios gallegos próximos. Les resulta increíble que las máquinas quitanieves de Pedrafita tengan que actuar en ocasiones en aldeas de León. Además, sus propuestas a la Junta, regida por el Partido Popular, caen casi siempre en saco roto. Los regidores temen que la zona quede totalmente despoblada al no existir infraestructuras adecuadas. Vega de Valcarce, por ejemplo, en un par de años se quedó con setecientos habitantes menos. La ciudadanía está dividida, tiene el corazón partido. Una gran mayoría habla gallego, pero si se convocase un referéndum es posible que tuviese grandes dudas a la hora de pronunciarse.