La Agrupación Galicia se disuelve sin una sola baja tras desarrollar en Kosovo una impecable misión de paz La base militar General Morillo, en Pontevedra, estaba sumida ayer en una intensa niebla. Pero, a eso de la una de la tarde, cuando el coronel José Gil Colón, dirigiéndose a su tropa, dijo aquéllo de que «para un militar no hay mayor satisfacción que la del deber cumplido», durante unos minutos brilló el sol. La naturaleza, con solidaridad, se unió a los honores que el Ejército rindió ayer a los ochocientos hombres y mujeres que durante cuatro meses han desarrollado en Kosovo una misión de paz «impecable», tal y como se encargó de subrayar Pedro Herguedas Carpio, general jefe de las Fuerzas de Acción Rápida del Ejército español (FAR), que presidió el acto de la disolución de la Agrupación Táctica Galicia III en Figueirido.
01 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.La unidad formada. La fina lluvia que caía al mediodía en el cuartel de Figueirido, en Vilaboa, donde la Brilat tiene su base, no hizo moverse un ápice a los militares de la Agrupación Táctica Galicia III, que desde ayer quedó disuelta sin una sola baja. Tampoco la presencia de familiares, sobre todo de madres, muchas madres, que presenciaban orgullosas la prestancia de sus hijos. Eso sí, a lo lejos, desde un área acordonada. Algunas ya sabían cómo les fue a sus vástagos en esta misión de la OTAN. Otras, sin embargo, estaban impacientes porque apenas hacía 24 horas que sus muchachos habían bajado del avión que les trajo de Kosovo. Puntualidad marcial Las tribunas de la explanada de la base militar General Morillo estaban reservadas para las numerosas autoridades civiles y militares que asistieron a este emotivo acto castrense. Con cuentagotas fueron ocupándose: el subdelegado del Gobierno, el alcalde de Pontevedra, el delegado de la Consellería de Presidencia... y varios mandos del Ejército: el general de división Pedro Herguedas, que en cierto modo también volvía a casa, y su sucesor al frente de la Brilat, el general Juan Yagüe. Y con puntualidad marcial comenzó el acto. El jefe de las FAR pasó revista a la Agrupación Galicia, a cuyo frente estuvo el coronel José Gil Colón. Después, sucesión de honores. En algunos casos, simbólicas, porque imponer una medalla a ochocientos lleva su tiempo.